Alonso Segura: “Ha sido como un tsunami fiscal que ha surgido en los últimos 12 meses”

El Consejo Fiscal, comisión autónoma no vinculante, ha manifestado su profunda preocupación por la proliferación de leyes con impactos negativos sobre las finanzas públicas. Estas han sido promovidas y aprobadas en el actual Congreso, y el Ejecutivo las ha dejado pasar, en su mayoría. En entrevista con OjoPúblico, Alonso Segura, presidente del grupo técnico, hace un repaso de las principales consecuencias que estas normas podrían traer. "El Perú se juega las joyas de la corona", advierte.

CONSECUENCIAS. Alonso Segura, presidente del Consejo Fiscal y exministro de Economía y Finanzas, advierte que se está hipotecando el futuro de los peruanos.

En una conferencia de prensa, el Consejo Fiscal presentó un informe contundente sobre las leyes aprobadas en el Congreso y otros proyectos con dictamen que impactan negativamente sobre las finanzas públicas. 

Su presidente, el exministro de Economía y Finanzas Alonso Segura, explica en esta entrevista con OjoPúblico que, de seguir en esa tendencia, el déficit será cada vez más alto y la acumulación acelerada de deuda comprometerá la estabilidad fiscal del país. 

Alonso Segura advierte, además, que no se puede esperar para empezar a darle solución al problema. "La factura que les vas a dejar a los que vengan, va a ser impagable", dice. 

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Hemos visto una evolución en la cantidad de normativas y montos involucrados que pueden generar un problema fiscal mayúsculo".

En un informe, el Consejo fiscal ha manifestado su preocupación por la proliferación de leyes con impactos negativos sobre las finanzas públicas. Nunca habían dado una conferencia de prensa. ¿Tan grave es la situación?

Sí. Tuvimos que tomar esa medida inusual. El Consejo Fiscal tiene la responsabilidad de emitir opinión sobre la situación de las finanzas públicas. Es una opinión no vinculante, lo que significa que el Gobierno y el Congreso pueden hacernos caso, o no.

Me parece que no les han estado haciendo mucho caso, ¿no? 

No recientemente. De tiempo en tiempo, digamos. Lo que pasa es que hemos visto una evolución preocupante en la cantidad de normativas y de montos involucrados que pueden generar un problema fiscal mayúsculo a la economía peruana.

¿Qué pueden generar o que ya están generándolo?

Ya lo generarían. Hay normas aprobadas, pero no están [todavía] dentro del presupuesto. Y hay muchas más dictaminadas en el Congreso, que pueden aprobarse. Es tan grande la magnitud de los recursos que se estarían comprometiendo y que va a ser muy difícil o imposible de costear que no podíamos seguir emitiendo opinión ley por ley. Por eso, decidimos mirar el bosque.  

Según el informe, en el actual periodo parlamentario, el Congreso ha aprobado, en promedio, más del triple de leyes con impacto fiscal adverso que los 15 años previos. ¿Qué ha ocurrido para que exista este desbalance? 

Los números son inéditos. Si el Ejecutivo no está de acuerdo con una norma porque es distorsionante o no recomendable, podría observarla. Ha observado menos de la mitad. Además, de las normas observadas, la frecuencia con la que el Congreso ha insistido sobre ellas y las ha promulgado se ha multiplicado por 10 respecto a los 15 años previos. Y los costos fiscales involucrados se han multiplicado por 65. 

Son decenas de miles de millones de soles, S/36.000 millones. El Proyecto de Ley de Presupuesto de 2026 que remitió el Ejecutivo al Congreso hace un recorte de inversión pública para incorporar un mayor gasto en planilla por S/10.000 millones. Pero, según nuestro estimado, más de S/5.000 millones que involucran medidas aprobadas en los últimos meses ni siquiera han sido incorporadas [en la Ley de Presupuesto]. 

Eso significa que, presumiblemente, habrá un incremento en planilla de más de S/15.000 millones. La gente dirá, ¿y eso qué significa? Nunca ha habido un incremento así en la historia. Y, en el caso de las leyes ya dictaminadas en el Congreso, estamos hablando de S/25.000 millones anuales, solo en las 10 principales de un universo de 350. Son magnitudes imposibles de incorporar en el presupuesto. 

¿No es pagable?

Es imposible, no es pagable. Así se recorten programas de becas, de salud, infraestructura. Va a empeorar la provisión de bienes y servicios públicos y generar privilegios desproporcionados. Además, vamos a tener un déficit fiscal cada vez más alto y una acumulación acelerada de deuda que va a comprometer la estabilidad fiscal del país. 

Presumiblemente, habrá un incremento en planilla de más de S/15.000 millones. Nunca ha habido un incremento así en la historia". 

La diferencia entre lo que pasa hoy y lo que pasaba en los 15 años anteriores es tremenda. Insisto, ¿cuáles pueden ser las razones? 

Hay razones de distinto tipo, de orden constitucional-legal, de correlación de fuerzas políticas. Hasta hace poco menos de 10 años, los que ganaban elecciones tenían mayorías relativas en el Congreso. Podías, a través de tu bancada, decir “ojo, esto no corresponde”. Eso se perdió. 

Segundo, ha habido decisiones del Tribunal Constitucional (TC) que han cambiado la correlación de fuerzas entre Legislativo y Ejecutivo. Los gobiernos no pueden hacer, así nomás, una cuestión de confianza y los Congresos pueden vacar gobiernos en unas horas, como hemos visto recientemente. El Congreso se siente mucho más poderoso que antes. Y esto está respaldado con algunas decisiones del TC. 

¿La que tiene que ver con la iniciativa de gasto del Congreso, por ejemplo?

No solo esa. Hay otras, que tienen que ver con la cuestión de confianza o con las causales para la vacancia por incapacidad moral permanente, que inciden en este cambio de correlación de fuerzas. Lo otro es lo que usted menciona, esa interpretación del artículo 79 de la Constitución, que dice que el Congreso no puede crear ni aumentar gasto público, salvo en lo que se refiere a su propio presupuesto.

Eso siempre existió. 

Eso siempre estaba. Pero salió esa interpretación [del TC] que relativiza y da a entender que eso solo aplica para el año en curso, no hacia el futuro. A raíz de eso, el Congreso, crecientemente, aprueba estas normas e, incluso, haciendo referencia a este fallo del TC. Se abrió una compuerta por la cual el Congreso está metiendo de todo. 

El Consejo Fiscal ha pedido que todos reevalúen sus roles: el Ejecutivo, el Congreso, el TC. Yo entiendo que eso no ocurrirá ahora, quizás con los que vengan. Todo lo que usted describe ha sido en este quinquenio. Es cierto que este es otro Gobierno, pero salió de este mismo Legislativo. 

Y es el mismo TC. 

Exacto.

Es una lectura válida, que los mismos actores no van a querer corregir los problemas que han generado. Sin embargo, acá tenemos un problema enorme. Es como si te detectaran cáncer y actuaras en dos o tres años, cuando ya es metástasis. 

Como le dije, las 10 leyes más costosas de las 350 ya dictaminadas cuestan S/25.000 millones anuales. Eso es más que todo el presupuesto de seguridad interna y es múltiples veces el programa Juntos o Pensión 65. La factura que se le va a dejar a los que vengan va a ser impagable. 

Se abrió una compuerta por la cual el Congreso está metiendo de todo".

Entiendo su análisis. Mi punto es que, desde la responsabilidad política, no veo muy factible esa reevaluación. Tampoco está en manos de ustedes, claro. 

No está en nuestras manos. Lo que se necesita es un Gobierno nuevo que sea mínimamente responsable y que diga “voy a plantear acciones de inconstitucionalidad” y un TC que evalúe las consecuencias, cierre la compuerta y que estas leyes solo pasen cuando haya fondos públicos disponibles.

¿Han recibido algún tipo de comunicación de parte del Ejecutivo o del Congreso luego de la presentación del informe? 

Ninguna. Hemos remitido comunicaciones al Congreso, al Ejecutivo y al TC solicitando una audiencia para intercambiar opiniones. 

Buena parte de estos proyectos están orientados, sobre todo, a temas de planilla. ¿Correcto?

Una parte muy importante, sí. Hay tres tipos de dispositivos aprobados que inciden en el gasto público. Uno en el que el componente más importante es la planilla, sea por aumentos, nombramientos o incorporación de nuevos regímenes laborales. Un segundo gran grupo son las exenciones tributarias.

De agroexportadoras, por ejemplo. 

De agroexportadoras, zonas económicas especiales, hoteles y restaurantes. Son decenas. Y un tercer gran grupo son normas que asignan recursos del Gobierno nacional y se los dan en propiedad a los gobiernos subnacionales, como el Fondo de Compensación Municipal (Foncomún) o el Fondo de Compensación Regional (Foncor). 

Entonces, recursos que financiaban el gasto público se los das [a los gobiernos subnacionales] para que generen un nuevo gasto, mientras que tú te quedas con el hueco.

Se lo preguntaba porque alguien podría decir que oponerse a mejores sueldos o pensiones para la gente tampoco está bien. ¿Cómo conciliar reivindicaciones sociales de sectores que pueden estar postergados con la responsabilidad fiscal de un país?

Hay un principio básico que aplica a cualquier familia, empresa y un país: nadie puede gastar por encima de sus posibilidades. Una familia puede decir "sí pues, yo también quisiera tener a mis hijos en un mejor colegio y una mejor atención de salud". Pero, si se revienta la tarjeta de crédito, los hijos van a quedarse fuera del colegio y no van a tener salud. Ese es un argumento. 

Hay otro: se están generando un montón de inequidades entre grupos distintos. Eso es claro cuando se le da una exención a un grupo que no contribuye con los impuestos como debería y otros sí lo hacen. Se están generando todo tipo de inequidades, prebendas y beneficios excesivos, que van a tener un efecto dominó. En el momento que se incremente sustancialmente tal o cual beneficio a un grupo, los otros van a decir: "bueno, yo también quiero". 

 Se están generando todo tipo de inequidades, prebendas y beneficios excesivos, que van a tener un efecto dominó". 

Van a empezar a exigir también para ellos.

Exacto. De lo que se trata es de guardar proporcionalidad y gastar de acuerdo a tus disponibilidades, como haría cualquier familia. Eso es lo que se ha roto en los últimos años, clarísimamente en los últimos meses. 

No estamos diciendo que tengamos un problema fiscal por un año o dos. Se puede comprometer la estabilidad fiscal por un tiempo muy largo. Es decir, que suframos rebajas en calificaciones crediticias e, inclusive, que, en un mediano plazo, se pierda el grado de inversión, lo que es más costo de endeudamiento para el sector público y privado y menos oportunidades de empleo.

¿Cómo un Perú de los 80?

No se necesita llegar a los 80. Colombia ha perdido el grado de inversión, Panamá está a punto. No queremos eso. Todavía se pueden resolver los problemas, de manera que no haya medidas tan drásticas y dolorosas para la población. Contra muchas de estas medidas puedes llevar una acción de inconstitucionalidad, hasta seis años después de aprobadas. Pero si se comienzan a pagar los beneficios sociales o las remuneraciones, te van a decir "es un derecho adquirido". 

Ahí ya no hay manera de retroceder.

Ya no hay manera de retroceder y ya se generó la inequidad. Por eso, hay que actuar. Ha sido como un tsunami fiscal que ha surgido en los últimos años, sobre todo en los últimos 12 meses. Es un tsunami que, si no lo paras y evitas que continúe, te lleva. 

¿Cuántas leyes tendrían que derogarse o declararse inconstitucionales?

Hay muchísimas, pero, probablemente, las que concentran el mayor impacto fiscal... estamos hablando de una decena o algo por el estilo. 

Yo insisto en que eso le va a significar un problema al Congreso. Los legisladores responden a sectores que son los que han pedido ese tipo de normas. 

Eso es otra cosa. O sea, ¿realmente a quienes responden los votos en el Congreso? Últimamente, no es claro. Fuera de las que son fiscalmente onerosas, hay todo tipo de leyes de las que no voy a hablar. Tenemos un problema de representatividad, de transparencia y un problema fiscal, que es lo que nos importa a nosotros. 

Las reivindicaciones sociales están bien, pero guardando principios básicos como la proporcionalidad, la equidad y, sobre todo, garantizando la capacidad de poder atenderlas sin comprometer el futuro de todos los peruanos. 

Se puede comprometer la estabilidad fiscal por un tiempo muy largo". 

Todo esto que estamos conversando ocurre en un periodo de precios de materias primas bastante altos.

Precios récord, históricos, que no se han visto nunca en nuestra historia. Y eso te enmascara otro problema, que es que tus ingresos están parcialmente inflados. Si eso se revirtiera… 

¿Si los precios de las materias primas cayeran, quiere decir?

Claro, si el cobre regresara a su precio, el oro…

Eso es algo que va a pasar en algún momento. 

En un momento, va a pasar. Entonces, lo que se va a ver es que, en verdad, el hueco fiscal es más grande de lo proyectado. Si bien el Perú ha progresado en las últimas décadas, podemos arriesgar mucho de lo que hemos ganado. 

Es cierto que el cierre de brechas toma mucho tiempo porque somos un país con una recaudación tributaria bien baja y muy poco productivo. Pero lo que se quiere es, simplemente, dar aumentos para todos cuando no hay ninguna coherencia con tu capacidad de pago ni tu valor de producción. 

Y, ojo, que solamente hemos incluido [en el informe] leyes que están costeadas. Con todo lo preocupante que son estas cifras, se excluyen un montón de cosas. 

¿Es un informe conservador?

Sí. 

¿Qué se está jugando el Perú con este tipo de leyes? ¿Su futuro?

Se juega las joyas de la corona. Todos estamos de acuerdo en que el gran logro del Perú en materia económica fue la estabilidad macroeconómica y fiscal, las joyas de la corona de la economía peruana. Si se sacrifica la estabilidad fiscal, algunos dicen, "pero está el Banco Central”. Sí, pero son dos piernas. Si me cortan una, ¿cómo camino?". 

Si la parte fiscal hace agua, la estabilidad monetaria se va a resentir. Es un reflejo uno del otro. Así es imposible cerrar brechas. El servicio de interés de deuda pública, que estaba en un punto del PBI hace menos de 10 años, está en 1,7 y 1,8. Si seguimos a este ritmo, en 10 años podría llegar a cuatro puntos del PBI. 

Eso significa que te volaste el 20% de tu presupuesto público, decenas de miles de millones de soles que, en vez de ir a obras públicas, programas de becas, programas de salud, remuneraciones o pensiones, se irán a pagar deuda. 

Es lo que le ha pasado a la Municipalidad de Lima, que ha tomado tanta deuda que ahora el nuevo alcalde [Renzo Reggiardo] ha salido a decir: "es que no me alcanza la plata". Se alertó que estaban tomando cantidades descomunales de deuda. Ahora tienen un forado que no saben cómo cubrir. 

[La Municipalidad de Lima] ha tomado tanta deuda que tienen un hueco, algo que se alertó múltiples veces".

A eso iba. Porque este comportamiento del que hemos estado hablando alcanza también a otras instituciones. El Consejo Fiscal advirtió varias veces sobre lo que ocurría en la Municipalidad de Lima. 

Sí, claro. El actual alcalde señaló en el Congreso que les habían cortado transferencias y, por eso, no podían cubrir [sus gastos]. La información es pública. No les han cortado nada. Lo que ocurre es que han tomado tanta deuda que tienen un hueco, algo que se alertó múltiples veces. 

Por eso, están presentando proyectos de ley diciendo "dame más plata de aquí y de allá”. Esa situación tiene que transparentarse. No es cierto que hicieron recortes de gastos y, por eso, tenían superávit de caja y les sobraba la plata. Nada de eso es cierto.

¿Le preocupa lo que pueda venir en las elecciones? No solamente hablo de los proyectos que puedan salir en el Congreso en un periodo electoral. Me refiero a los resultados, al nuevo Ejecutivo y al Legislativo.

Y con un Senado que no sabemos cómo va a funcionar. ¿Qué nos preocupa como Consejo Fiscal? Que hay ciertas reglas de juego que han cambiado y generan incentivos perversos. Por ejemplo, el desbalance de poderes entre Ejecutivo y Legislativo. 

Se puede corregir, si gana un Ejecutivo y tiene suficientes votos en el Congreso como para blindarse frente a vacancias. Eso te puede dar más estabilidad política. Es decir, si tienes a un Gobierno razonable, con más capacidad de enfrentar cosas. 

Que tenga dientes. 

Exacto, que tenga algo de dientes. Pero eso va a depender de los votos.

Por muchos años escuché esta teoría, que a mí siempre me pareció incorrecta, de que política y economía van por cuerdas separadas. 

Eso nunca fue cierto. Algunos hemos escrito, desde hace mucho tiempo, de que eso no era así. Lo que ocurre es que había ciertas cosas que te blindaban, como precios muy buenos en materias primas. Y había gobiernos con políticas económicas razonablemente prudentes y un control sobre el Congreso.

En el 2026 podríamos elegir al mejor Gobierno del mundo y en, 24 horas, se lo podrían vacar. Un país no puede funcionar así". 

Había una especie de acuerdo tácito de que lo fiscal no se toca, ¿cierto? 

Eso se rompió. Se podía tocar [lo fiscal] en temas menores, pero que no eran tan frecuentes ni tan costosos ni tan distorsionantes y podías, mal que bien, manejarlos. Lo tenías razonablemente controlado. Ahora es el descontrol absoluto. En el 2026 podríamos elegir al mejor Gobierno del mundo y en, 24 horas, se lo podrían vacar. Un país no puede funcionar así. 

La alta rotación de funcionarios es otro problema. ¿Qué tipo de política pública coherente se va a implementar de esa manera?

Uno siente, además, que el Ministerio de Economía y Finanzas, que hace algunos años era como una especie de tapón contra proyectos que generaban gastos, ha perdido su capacidad de influencia. Se podría decir, incluso, que ha terminado subordinado de alguna manera al Congreso. ¿Qué piensa?

Creo que los hechos y las cifras avalan esto. Que el Congreso insista en leyes es su facultad constitucional, pero hay otras cosas que se han podido hacer. Más de la mitad de las leyes ya no las observan siquiera, las dejan pasar, cuesten lo que cuesten. Incluso, sobre algunas a las que el MEF típicamente se oponía, ahora dice: “estoy de acuerdo”. Después, no las llevan al TC. 

Es una inacción total. Se deja que se hipoteque el futuro de los peruanos, simplemente porque hay otras prioridades, ya ustedes especulen cuáles. Lo otro es que, al interior del Ejecutivo, el MEF pierde peso. Esa pérdida de voluntad de acción y de capacidad de peso, preocupa. El Perú funcionó económicamente cuando tenía un MEF fuerte. Se está perdiendo todo eso. 

 

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