En los últimos años, Diego Pomareda, abogado constitucionalista y docente universitario, ha sido recurrentemente consultado por los medios de comunicación sobre temas relacionados con su especialidad. El mes pasado anunció su postulación al Congreso —concretamente a la Cámara de Diputados— en calidad de invitado por el partido Libertad Popular.
En esta entrevista con OjoPúblico habla sobre el ataque contra el candidato presidencial de esa agrupación política, Rafael Belaunde. También responde sobre las protestas ciudadanas, la posibilidad de una Asamblea Constituyente y qué podemos esperar del próximo Poder Legislativo, uno que se caracterizará por el poder del Senado.
Puede revisar la entrevista completa en nuestro canal de Youtube y en este enlace.
Rafael Belaunde encuentra inexplicable lo que ha ocurrido".
¿Qué les ha comentado Rafael Belaunde sobre el ataque?
Está consternado, igual que su familia. Siente que lo que le ocurre a él le viene pasando a miles de peruanos día a día y que, en esa lógica, hay que enfrentar el problema de las extorsiones y la delincuencia de raíz y no tratar de politizarlo, o tratar de hacer ver a los políticos como gente privilegiada, que requiere un resguardo particular. Está golpeado, naturalmente.
¿Dijo en qué circunstancias ocurrieron los hechos?
Él encuentra inexplicable lo que ha ocurrido porque no ha tenido amenazas previas, mensajes intimidatorios de ningún tipo. Las hipótesis son de distintos tipos. Pero, al haber estado en Cañete supervisando un terreno en el que está trabajando su inmobiliaria…
En Cerro Azul.
En Cerro Azul, entonces se puede inferir de que [el suceso] está vinculado a la cuestión de los terrenos. Esa zona es particularmente movida en temas delincuenciales, extorsiones, tráficos de terrenos. Podemos entender que por ahí va el asunto. Lo primero que él pensó —es lo que me ha comentado— es que le iban a robar, pero cuando las balas van directamente a la cabeza, al cuerpo, pareciera que la intención era otra: o amedrentarlo o, en todo caso, asesinarlo.
¿Qué piensa de los comentarios en redes sociales de que todo sería algo armado?
Hay gente miserable en este país. Los casquillos ya fueron encontrados. Se dice que los cortes no eran reales. Yo he visto a Rafael y hay cortes producto de esquirlas. Se dice que tenía una camisa manchaba y luego ya no, pero el incidente fue a las 7:30 de la mañana. Uno no va a estar todo el día ensangrentado, uno se cambia la camisa.
También se preguntan, ¿cómo es posible que alguien se tome una foto en ese momento? Él le mandó la imagen a su abogado para decir "estoy acreditando, registrando un incidente y voy a hacer la denuncia ante la comisaría”.
Pasemos a otros temas. ¿Cómo llegó a Libertad Popular? Estuve revisando redes y me pareció entender que andaba en busca de un partido de derecha liberal.
Sí, exacto.
Alguien incluso le recomendó que por qué no pregunta en el partido de Carlos Espá, Sí Creo.
Exacto, sí.
Que se me quiera encasillar como una persona que está en contra de las protestas, lo rechazo, tajantemente".
¿Estuvo tocando la puerta en distintos partidos?
No, la verdad es que no he tocado la puerta, felizmente, a ningún partido. Más bien, algunos partidos se han acercado a mí. Vengo haciendo política hace mucho tiempo, unos 10 años, desde la universidad. He trabajado muchísimo en el sector público, en el Tribunal Constitucional, en el Congreso de la República y, además, he tenido exposición mediática.
Soy un especialista en materia constitucional que ha sido convocado recurrentemente en prensa. Eso me ha generado cierta exposición y facilidad para tener acercamiento a partidos.
En resumen, ¿por qué Libertad Popular y no Carlos Espá u otros?
Yo no tomo una decisión de forma oportunista. He venido trabajando con Libertad Popular, conozco sus programas, la trayectoria de las personas y eso a mí me da tranquilidad.
A Carlos Espá no lo conozco, ni a su equipo, ni a sus listas, ni a su programa. No tengo claro si es una persona liberal o conservadora. He sentido mucho hermetismo porque, incluso, personas de su entorno se han acercado a mí y les he preguntado tres o cuatro cosas y no he visto posturas claras sobre temas relacionados con libertades económicas, civiles y políticas y tampoco hay liderazgos claros que puedan soportar el proyecto.
Me mencionó hechos que ayudaron a ponerlo en la mira de la opinión pública. No mencionó lo que ocurrió con Patricia Chirinos, aunque, creo, ese episodio fue un disparador para su candidatura. ¿O estoy equivocado?
Fue un espacio de exposición, pero yo me he enfrentado al poder toda mi vida. Denuncié que Pedro Castillo plagió mi tesis. También denuncié todos los abusos del Congreso y me abrieron un proceso disciplinario. También he tenido entrevistas o debates públicos con personas como Ernesto Blume o Lucas Ghersi.
No solo debate con Lucas Ghersi, también comparte ideas.
Bueno, las entrevistas con Lucas siempre son picantes. Hay cosas en las que yo me podría poner de acuerdo con gente de derecha y de izquierda. Por ejemplo, con Lucas estoy de acuerdo en oponernos a una Asamblea Constituyente. Y con la gente de la izquierda estoy de acuerdo en que Dina Boluarte es alguien con las manos manchadas de sangre.
Se ha estado recordando la entrevista que concedió sobre el estado de emergencia promulgado el 14 diciembre de 2022 por el gobierno de Dina Boluarte para sugerir que usted está en contra de las protestas ciudadanas.
Ajá.
No encuentro un nexo de causalidad entre la Constitución y los problemas del país".
Ha dicho que se ha difundido en las redes sociales una edición malintencionada de esa entrevista. Cuando uno hace política, le empiezan a recordar el pasado. ¿Le incomoda eso?
En lo absoluto. Por eso decía, una de las garantías que tengo como candidato es que mis posiciones son públicas. Yo tuve una entrevista en el año 2022 de la cual no me arrepiento y suscribo cada una de las palabras que dije. Yo declaré que las Fuerzas Armadas, según el artículo 137 de la Constitución, tienen la competencia, si el presidente lo dispone, de darle soporte a la Policía para resguardar el orden interno.
Yo estaba explicando, en mi rol de constitucionalista, qué es lo que dice la Constitución, solo que se hace un clip con una parte en específico para afirmar que yo estaba diciendo que las Fuerzas Armadas podían intervenir y reprimir, que soy alguien que etiqueta a los hermanos del sur. Un video trucado de 10 segundos no hace tambalear una trayectoria de 10 años. Yo he protestado contra Dina Boluarte y, también, contra Pedro Castillo.
Escuché la entrevista completa y no puede decirse que usted “terruqueara” a nadie. No lo hizo de ninguna manera. Sin embargo, con la distancia del tiempo, algunas declaraciones pueden llamar la atención. Por ejemplo, sobre el estado de emergencia del 14 de diciembre, afirma: “no hay que procurar darle miedo a la ciudadanía por las libertades que se están restringiendo. Hay una razón justificada, hay una movilización violenta”.
Sí.
No es que solamente explicara qué es un estado de emergencia, como lo acaba de decir. También lo justificó.
Bueno, estaba relatando los hechos. Ese día se había incendiado una comisaría y se había quemado la Fiscalía en Puno. Yo hacía referencia a esos casos y nunca dije que eran personas terroristas.
He advertido eso explícitamente en mi pregunta.
Exacto. A lo que voy: en toda protesta siempre me he opuesto a las personas violentistas, a la gente que desnaturaliza estos espacios de protestas ciudadanas. En las protestas de diciembre de 2022 y enero de 2023 hubo personas violentas que cometieron delitos, como también las hubo en las últimas protestas contra José Jerí.
Sin embargo, a esas personas se les identifica, se las captura en flagrancia y condena. Pero, de ahí, a criminalizar toda una protesta por el hecho de que 10 o 15 personas están cometiendo actos ilícitos, no creo que sea el camino. Yo, sobre esto, he hablado, por lo menos, unas 50 veces.
Puede hablar 51 veces, no hay problema con eso, ¿cierto?
Claro. He escrito sobre esto, enseño derechos fundamentales en la Pontificia Universidad Católica, tengo columnas sobre el asunto. Desprender que yo podría haber generado algún tipo de limitación al derecho a la protesta… mis 10 años de trayectoria dicen lo contrario, ¿no?
En el caso de Dina Boluarte [el estado de emergencia] se trastocó y generó muertes, estuvo con sus manos ensangrentadas".
También afirma en esa entrevista: “ya vemos que el día de mañana se están trasladando a la capital a hacer manifestaciones, muchas de ellas legítimas, pero otras con un claro direccionamiento político, violento, de toma del poder. Entonces, eso justifica que haya unas Fuerzas Armadas que, al menos de forma preventiva, puedan retener esta movilización de personas que vienen hacia la capital”.
Exacto, porque la Policía puede ponerse en una carretera y decir: "a ver, han ido a protestar, háganlo, pero, ¿tienen armas?, tienen fusiles?, ¿tienen algún tipo de pirotécnicos?, ¿tienen o no?". Eso para ver cuáles son los móviles detrás. Si no tienen, que los dejen pasar y sigan protestando. Lo que pasa es que se lee con el periódico de ayer ese tipo de declaraciones, sabiendo los hechos. No sabíamos qué es lo que iba a venir en ese contexto, ¿no?
Aunque debo hacer notar algo: cuando usted declaró, ya había muertos, incluso, menores de edad. ¿Quizás le faltó información?
No, no, en lo absoluto. Yo me refería a… en ese día en particular, había ocurrido ese incendio de la comisaría y de la Fiscalía en Puno, pero de ninguna forma eso significa criminalizar la protesta y decir que todas las personas que protestaron están cometiendo un acto de terrorismo. Que se me quiera encasillar como una persona que está en contra de las protestas, lo rechazo, tajantemente.
En toda la entrevista diría que su posición es transparente frente a la necesidad de que salgan las Fuerzas Armadas. ¿En serio pensaba que eso podía mejorar la situación?
No, yo creo que la Policía es la encargada de atender ese tipo de situaciones civiles y que, eventualmente, si eso se desborda en términos de que la Policía no pueda controlar manifestaciones que puedan volverse violentas, las Fuerzas Armadas podrían entrar, solamente en esa situación en particular.
Lo que pasa es que hay que saber diferenciar la paja del trigo: hay personas dentro de las protestas infiltradas y que hay que identificar. Hay que hacer un sistema de inteligencia, pero no reprimir ni criminalizar. En ningún caso las Fuerzas Armadas tienen que cumplir un rol de proteger a la ciudad cuando hay protestas ciudadanas, salvo en situaciones excepcionalísimas y de violencia. En eso, estoy claro.
El 10 de noviembre de este año, sobre el estado de emergencia dictado por el presidente José Jerí, declaró que no ofrecía resultados.
Exacto.
¿Cambió su opinión sobre los estados de emergencia?
No, en lo absoluto. Ese estado de emergencia es constitucionalmente válido, pero estoy hablando sobre la efectividad. Es lo mismo que dije en el año 2022. El estado de emergencia es constitucionalmente válido, pero hay que ver si cumple o no con las medidas o con los objetivos.
En el caso de Dina Boluarte se trastocó y generó muertes, estuvo con sus manos ensangrentadas en términos políticos. Además, lo más peligroso y reprochable, es que al ministro de Defensa de ese momento lo volvió premier [Alberto Otárola] y eso, desde mi punto de vista, le acarrea una responsabilidad penal a la expresidenta.
Hay que cambiar parcialmente la Constitución y, tal vez, hacer una asamblea ciudadana o con expertos".
Escribió en una reciente columna: “sin embargo, en el contexto preelectoral rumbo al 2026 se vuelve a prometer el viejo fetiche, la idea de que un nuevo pacto social resolverá los males históricos del país”. ¿Una nueva Constitución es un fetiche? ¿Por qué?
No en todos los casos, pero creo que en el Perú sí. Es una medida populista. Es decir, aparentes soluciones fáciles —cambiar la Constitución— para solucionar problemas complejos, como delincuencia, desnutrición, acceso a la salud y educación. Es un fetiche porque nos queremos comprar el cuento de que la Constitución es la culpable de todos los males y la responsable, si se cambia, de las soluciones.
No propongo que una nueva Constitución sea una solución mágica a nuestros problemas. ¿Pero no es verdad que hemos llegado a un punto en que debemos pensar, acaso, en un nuevo rumbo?
Hay que cambiar las cosas. Yo me he enfrentado al abuso permanentemente, pero la vía no es el cambio de la Constitución y eso no es algo que demuestre conformidad con la situación actual. Yo he dicho que la parte de derechos fundamentales hay que mantenerla, pero, sobre todo, tiene que conservarse la parte de las políticas públicas.
La Constitución no tiene ninguna implicancia con la cuestión de seguridad ciudadana, que es lo que más aqueja a nuestro país. La Constitución no tiene nada que ver con el acceso a la educación de calidad, porque ya establece que todos tenemos el derecho de acceder a ella. Es una cuestión de gestión, de cómo se diseña el presupuesto. No encuentro un nexo de causalidad entre la Constitución y los problemas del país.
Ahora, esta Constitución, la de 1993, nacida desde el autoritarismo, la han cambiado en los últimos años como han querido.
Exacto.
La han cambiado desde una élite autoritaria y rechazada por más del 90% del país. Ahí están las cifras de las encuestas. ¿Por qué no darle a la gente la oportunidad de que elija a sus asambleístas para un nuevo texto constitucional?
No, yo no le quito el derecho a la ciudadanía de que pueda tener una nueva Constitución. Yo me opongo a que sea a través de una Asamblea Constituyente, pero, si se da, en buena hora. Estaré en la primera línea de debate para defender algunas cosas que se han hecho bien.
¿Cuál es el riesgo que identifico? Que una nueva Constitución, a través de una Asamblea Constituyente, genere refundar todo el país, establecer una hoja en blanco y, con nuestra falta de institucionalidad, ocurra lo que ha pasado en países de la región y en el mundo, como Bolivia, Venezuela, Ecuador en su momento. Eso es banalizar los derechos fundamentales sin generar ningún tipo de resultado concreto. Lo que propongo es que hay que cambiar parcialmente la Constitución y, tal vez, hacer una asamblea ciudadana o con expertos.
¿Pero mantenernos con la Constitución de 1993?
Poniéndonos de acuerdo en debatir cuatro o cinco temas por un tiempo determinado. No hacerlo de forma absoluta para que no se pueda debilitar, por ejemplo, el equilibrio entre poderes, o debilitar la independencia del Banco Central de Reserva (BCR).
Es un Senado todopoderoso que, con 40 votos, va a poder elegir a las altas autoridades".
Disculpe, Diego, pero el equilibrio de poderes está debilitado hace mucho tiempo en este país.
Sí, eso hay que cambiarlo en particular, pero concentrar todo el poder en una Asamblea Constituyente, creo, es una cuestión que aumenta aún más el problema.
¿No será que usted, más bien, tiene un fetiche con la Constitución del 93?
En lo absoluto. Vengo proponiendo en medios la hipótesis de que lo que viene pasando en el país es un autoritarismo parlamentario y eso se traduce en utilizar la ley para permanecer en el poder, generar impunidad y favorecer intereses particulares.
No defiendo la Constitución del 93. De hecho, he dicho que esta es la Constitución del periodo 2021-2026. Este Parlamento se ha opuesto a la voluntad popular del 90% de la ciudadanía por el tema de la bicameralidad, la reelección, el financiamiento de partidos. O sea, este Congreso le ha dado la espalda a la ciudadanía.
Lo que sostengo es que hay que cambiar la parte orgánica, la parte institucional, pero la independencia de los órganos públicos como el BCR, la parte de derechos fundamentales, de las garantías constitucionales, eso es algo que sí ha funcionado. Y también el régimen económico. Ese es mi punto de vista, y eso no quiere decir que sea infalible.
¿A qué tipo de Congreso nos vamos a enfrentar el año que viene? ¿Coincide con quienes muestran su preocupación por el poder del próximo Senado?
Exacto. Es un Senado todopoderoso que, con 40 votos, va a poder elegir a las altas autoridades: Tribunal Constitucional, tres miembros del BCR, puede autorizar o no la salida del presidente y modificar las leyes de la Cámara de Diputados. Entonces, es un poder concentrado. Y, sobre todo, hay que recordar la forma en que se elige a los senadores.
Este Parlamento ha cambiado las leyes para establecer un diseño favorable a los que tienen el poder de turno. Han diseñado una cámara con dos formas de elección, con circunscripción única nacional y por localidad. Eso va a generar que los partidos con alcance nacional y un núcleo duro puedan tener esas curules.
Lo más probable es que los grupos políticos que están [en el Congreso], llámense el fujimorismo, Renovación Popular, incluso Perú Libre, puedan ser los que otra vez tengan el poder en el Senado. Eso es muy peligroso.
Usted ha insistido varias veces en que el Congreso es el que gobierna.
Sí.
¿Va a importar más la elección del Congreso que la presidencia?
Sin ninguna duda. Estoy convencido de eso, al menos con el diseño constitucional actual. El Congreso ha trastocado nuestras instituciones, eliminado la cuestión de confianza, generado que la vacancia por incapacidad moral sea lo que a ellos les parezca, han dicho que pueden elegir a los miembros del Tribunal Constitucional como les dé la gana, sin transparencia.
Todo eso trastoca el equilibrio entre poderes. Si el presidente no tiene un respaldo parlamentario, va a estar capturado y secuestrado, como lo ha estado en los últimos años.
No llegamos a un sistema dictatorial. Siento que estamos en un proceso de erosión democrática, autoritario".
Lo más probable es que no tenga ese respaldo, ¿correcto?
Por el fraccionamiento que se ha generado a partir de la eliminación de las PASO. Por eso, lo que viene ocurriendo en el país es un autoritarismo del Parlamento. Se ha diseñado todo un sistema institucional normativo para que, en las siguientes elecciones, los que hoy tienen el poder de turno puedan permanecer en el poder y tener secuestradas a las otras instituciones que hacen contrapeso.
Y, desde ese punto de vista, ¿no estaremos asistiendo a unas elecciones que no tienen ya mucho sentido?
Todavía no llegamos a un sistema dictatorial. Siento que estamos en un proceso de erosión democrática, autoritario. Al menos, en este momento, el Poder Judicial está haciendo resistencia, los órganos electorales están más o menos protegidos de la interferencia política. Al menos, para las siguientes elecciones, hay garantías para que los resultados sean legítimos.