Cecilia Méndez: "Una persona con una acusación creíble de violación no puede ser presidente"

La historiadora y profesora de la Universidad de California en Santa Bárbara, Cecilia Méndez, responde sobre el estado de la democracia peruana. "No está en los partidos, no está en la política formal", señala. Además, sostiene que la presidencia de José Jerí, quien fue denunciado por presunta violencia sexual, significa una falta de respeto absoluta para todas las mujeres. "Él no está en el poder para hacer nada bueno", asegura.

FISCALÍA. Para la historiadora Cecilia Méndez, resulta "chocante" la situación de Delia Espinoza quien, afirma, fue removida del Ministerio Público de una manera "arbitraria".

Video: OjoPúblico / Gabriel García Barandiarán

Cecilia Méndez, profesora de la Universidad de California en Santa Bárbara, Estados Unidos, acaba de presentar en Lima su libro Violencias fundacionales: Ensayos sobre racismo, guerra y política en el Perú (La Siniestra Ensayos). En entrevista con OjoPúblico, reflexiona sobre la democracia peruana y advierte que, hoy en día, "el poder real" está en el Congreso. 

Méndez también responde sobre otros temas de actualidad, como el que involucra a la fiscal Delia Espinoza, quien todavía no es reincorporada al Ministerio Público, a pesar de una resolución judicial que la favorece. "Es chocante ver a una fiscal de la nación, como ella, que ha sido totalmente maltratada, marginada y removida de una manera arbitraria, ilícita y realmente inaceptable", sostiene. 

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¿Qué queda de la democracia? Unos pedazos del Poder Judicial, segmentos de la Fiscalía y movilización en las calles". 

Por sus obligaciones académicas pasa más tiempo en Estados Unidos, en la Universidad de California, en Santa Bárbara, pero sigue pendiente sobre lo que ocurre en el país. ¿Cómo evalúa el estado de la democracia en el Perú?

Perdida, digamos. Es una democracia perdida. ¿Qué queda de la democracia? Unos pedazos del Poder Judicial, segmentos de la Fiscalía y movilización en las calles. En todo caso, lo que queda son formas de democracia que no se dan a conocer. Me refiero a organizaciones de la sociedad civil que, por lo general, permanecen sin exposición mediática y que cuando se habla de política no se suelen tomar en cuenta. 

Si hay democracia, no está en los partidos, no está en la política formal. Está en las calles, en las demandas genuinas de la ciudadanía, pero, también, en formas de organización, como asambleas comunales o asambleas de organizaciones indígenas, como las que hay en la selva para protegerse de la invasión de traficantes de todo tipo y defender sus tierras, las fronteras nacionales. En esos sectores que se invisibilizan, que no se mencionan en las conversaciones de la política, debemos ver a la democracia. 

¿No en la democracia más formal, quiere decir? 

No, claro que no. Esa es una especie de armazón ficcional. Son formas, nada más. Desgraciadamente, el Congreso y las organizaciones que, se supone, tienen que cumplir ese rol de representar a la ciudadanía, porque en eso consiste la democracia republicana que hemos tenido formalmente desde la fundación de la República, no lo cumplen.

¿Nunca lo han cumplido?

Formalmente se ha cumplido algunas veces, sobre todo en las últimas décadas en que se da, oficialmente, el reconocimiento al voto de las personas que no saben leer y escribir. Podríamos decir que, en las últimas décadas, formalmente hemos tenido una democracia electoral. Pero —y creo que se lo he dicho antes en una entrevista— se supone que otra característica de la democracia formal es la alternancia en el poder, ¿no es cierto?

Por supuesto. 

Pero lo que hemos tenido en el Perú es una democracia formal en donde el poder no se alterna. Porque, justamente, el poder no está en los partidos, está en otros lados. Está en el poder económico, está ahora en la criminalidad organizada y, por más que se elijan otros presidentes…

¿Cambian los nombres, no quienes detentan el poder? ¿Eso quiere decir?

Sí. Ahora, si usted quiere ir a una explicación un poco más profunda o de largo plazo, debemos pensar en cuando se fundó la República. La gran pregunta que se hacían en ese momento y esto no lo saco de mis investigaciones, sino de una historiadora [argentina] llamada Hilda Sábato era cómo garantizar que el representante represente al representado, cuál es la instancia que garantiza que, una vez que uno elige…

El poder no está en los partidos, está en otros lados. Está en el poder económico, está ahora en la criminalidad organizada".  

¿La representación se ejerza efectivamente? 

Exacto, porque ese es el problema de este sistema democrático que llamamos…

Democracia representativa. 

Democracia representativa. Entonces ella [Hilda Sábato] decía que, en ese tiempo, en los debates, se argumentaba que el ente que iba a vigilar que los representantes cumplan con sus representados era la prensa. Hay que tener en cuenta que la prensa política y con función ciudadana nace con la República. 

Antes, existían periódicos, pero nadie esperaba que el Mercurio Peruano y otros representaran a nadie más que a sus dueños. Entonces, no hubo realmente un control y, por eso, es que el control lo tenemos que ejercer los ciudadanos, el control del balance de poder. 

El otro día Ruth Luque, la congresista del Cusco, decía que, como prácticamente ya no hay división de poderes, porque el Poder Legislativo ha acaparado o está en proceso de copar todos los otros poderes, los ciudadanos tenemos que ejercer el equilibrio de poderes. Por eso, es que no se puede hablar de democracia solo formal, porque estamos hablando de ficciones. 

¿Qué piensa de alguien como José Jerí?

Lo peor. Una persona con una acusación de violación creíble no puede ser presidente.

Sin embargo, está ejerciendo como tal. 

Lo digo moralmente. Pero incluso, si solo tuviera eso, es una falta de respeto absoluta a todas las mujeres. Yo solo puedo decir cosas terribles. 

[José Jerí] no está en el poder para hacer nada bueno". 

Se lo preguntaba porque, según encuestas serias, tiene una aprobación, para los estándares peruanos, razonablemente alta.

Pero las encuestas te muestran un momento. Quiero decir algo sobre ese tema. A diferencia de Dina Boluarte porque al final de cuentas es el mismo Gobierno, las mismas personas que apoyaban a Boluarte lo pusieron a él—, Jerí sí tiene un aparato de operadores políticos, un partido. Son profesionales de la imagen. Y hay que recordar que ese punto es crucial para los políticos, el tener una imagen mediática. 

Yo recuerdo un análisis que hizo Carlos Iván Degregori sobre el fujimorato y dijo que era la primera dictadura mediática del Perú. Entonces, acicalarse y presentarse de cierta manera, hacer ciertas cosas es, justamente, para salir bien en las encuestas, pero no tiene nada que ver con algo bueno que se haya hecho en el Gobierno, porque no puede hacer nada bueno. Él no está en el poder para hacer nada bueno.

¿Cree que las elecciones generales del año entrante pueden ser una salida o, al menos, una luz al final de este larguísimo túnel en el que ya estamos desde hace bastantes años?

Me quedo muda. No. No creo que sea una salida de nada. [Votar] será algo que tenemos que hacer...

La democracia electoral. 

A ver, la única cosa buena, y esto creo que sí es importante, es que, a partir de lo que hemos vivido con Boluarte, va a haber una conciencia mucho mayor de que el presidente no importa tanto como el Congreso. Y eso es un cambio positivo. ¿Por qué? Porque salimos de la idea de que un caudillo nos va a salvar. 

Ya se ha visto, con todo lo que ha pasado en estos cinco años, que el poder real está en el Congreso, que ellos nos han metido el Senado para reelegirse, porque los requisitos son, prácticamente, con nombre y apellido, como hacen todo, con sus leyes para ellos mismos. Es la privatización absoluta del poder del Estado. 

Entonces, no tengo esperanza en el resultado de la elección, pero sí en una maduración política de la ciudadanía que ya no se va a fijar tanto o solamente en el presidente, sino en los representantes al Congreso. Creo que sí, que eso es súper importante porque hemos tenido una política caudillista durante 200 años. Nuestra democracia, nuestros partidos siempre han sido dirigidos por personas carismáticas y caudillos.

En el prólogo de Violencias fundacionales: Ensayos sobre racismo, guerra y política en el Perú, su último libro, para describir la situación peruana escribe: "el país ha tocado fondo". Sin embargo, uno podría decir que vamos tocando fondo varias veces. ¿Por qué sería ahora diferente?

Creo que lo digo porque es una forma de decir, “ya, bueno, pensemos”. ¿A dónde más tenemos que llegar para hacer algo, para no callar, para hablar en el momento que se debe hablar? ¿En qué estoy pensando cuando le digo esto? Es que es chocante ver a una fiscal de la nación como Delia Espinosa, que ha sido totalmente maltratada, marginada y removida de su cargo de una manera arbitraria, ilícita y realmente inaceptable. 

Y eso no es solo por [responsabilidad de] la mafia, eso es porque los fiscales supremos se acobardaron, se callaron, la dejaron sola. ¿Qué están esperando? ¿Por qué hacen eso? ¿Acaso el fujimorismo o la mafia o el pacto en el poder los va a perdonar? ¿De qué sirve callarse, de qué sirve acobardarse? Cualquier silencio de ese tipo le está dando un poder enorme a este aparato que gobierna de manera mafiosa. 

En el capítulo titulado Los senderos del terrorismo en el Perú: siglo XIX al XXI, plantea un muy interesante recorrido sobre el empleo de la palabra terrorismo en el Perú. Primero adjetivo, luego sustantivo, señala usted. 

Sí. 

"Cualquier silencio le está dando un poder enorme a este aparato que gobierna de manera mafiosa". 

Y me gustó mucho la parte en que desarrolla la historia insurgente del partido político más importante que tenemos, por lo menos el más histórico, es decir el Partido Aprista Peruano, algo de lo que se conoce poco. ¿Por qué cree que se soslaya esa parte de la historia del APRA? 

Porque el APRA mismo ha renegado de esa parte y porque cuando fue abierto su apoyo a la revolución armada fue profundamente reprimido, con violencia. Es una etapa que ni los opresores ni los oprimidos quieren recordar.

“Porque nunca antes el Estado peruano había desplegado semejante maquinaria de guerra contra la población civil. Según García Bryce, los trujillanos presenciaron uno de los primeros bombardeos civiles de la historia, anterior al más conocido de Guernica en España”. En este extracto que le he leído hace referencia a la represión ordenada por Sánchez Cerro contra el APRA. 

Sí, porque en ese tiempo, y no solo el APRA, se defendía la idea de una revolución armada. Yo no soy especialista, lo tomo, como ha dicho, de García Bryce. Pero, quizás, ahora es el momento en que se están sacando a flote estos temas. De lo que conozco, sobre todo por el trabajo de García Bryce, el APRA también promovió golpes de estado. No es raro tampoco que los partidos tengan esa ala insurgente y un ala institucional, sobre todo en esas épocas. 

¿La historia le sirve para buscar respuestas a problemas actuales, vigentes? 

Sí. O sea, no sé si las respuestas.

¿Al menos las preguntas?

Me sirve para entender. Necesito ir a la historia para entender problemas. Mucha gente entiende la historia como información. Pero lo que estudiamos los historiadores profesionales es cómo se narra aquello que pasó, qué se descubre, qué se silencia. Y, por eso, creo que es bueno que usted me haga esta entrevista, es bueno que se entreviste a muchos historiadores, porque siempre hay más de una versión, como esto que estamos hablando del APRA.

¿Cómo es la vida para una migrante en el Estados Unidos de Donald Trump? 

Oh, my God. Perdone, he dicho algo en inglés, pero es una situación muy difícil en este momento.

 Han metido el Senado para reelegirse, como hacen todo, con sus leyes para ellos mismos. Es la privatización del poder del Estado".

¿Para usted? ¿O se refiere a lo que ve en general? 

Yo soy una persona privilegiada. No voy a hablar de mí, porque yo soy una emigrante, pero también soy una profesora universitaria y puedo hablar de lo que está pasando con las universidades. Son temas brutales. Lo de Trump no es, en realidad, el ataque solo a los migrantes, sino un ataque total y absolutamente racializado, porque están capturando, no a los hijos de polacos, sino a los hijos de mexicanos y que pueden ser estadounidenses. 

La policía de migración ICE— está desatada, yéndose a los lugares donde trabaja gente que tiene aspecto mexicano. Mi aspecto físico es el de una latina, pero no voy a ir a los barrios donde cosechan las fresas. En ese sentido, estoy en menos peligro. Estoy más en peligro, sí, por la libertad de opinión, porque las universidades nos están amordazando. Como yo lo veo, en Estados Unidos hay una revolución fascista en marcha.

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