La ceremonia de promulgación de la ley de amnistía a militares, policías y miembros de los comités de autodefensa se realizó esta semana, en Palacio de Gobierno. La presidenta Dina Boluarte, acompañada por sus aliados, firmó la norma que apunta a beneficiar a violadores de derechos humanos en el contexto del conflicto armado interno.
En entrevista con OjoPúblico, el excongresista e investigador del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), Gino Costa, señala que a los jueces les tocará declarar su inaplicabilidad porque está reñida con la Convención Interamericana de Derechos Humanos. Acerca del retorno de Patricia Benavides a la junta de fiscales supremos, advierte que se trata de una arremetida del "pacto" en el poder, que pretende capturar al Ministerio Público.
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La presidenta Dina Buluarte promulgó la ley de amnistía para policías, militares y miembros de los comités de autodefensa. ¿Esto es para reforzar sus alianzas políticas? ¿Para allanar su propio camino hacia la impunidad? Ella también es investigada por violaciones a los derechos humanos. ¿Cuál es su lectura?
Recuerde que hay una ley, de hace un año, que desconocía la naturaleza imprescriptible de los delitos de lesa humanidad, aprobada por el Congreso y promulgada oportunamente con la venia del Ejecutivo, por supuesto. El Poder Judicial no la aplicó por considerar que estaba reñida con la Convención Interamericana de Derechos Humanos y las decisiones de la Corte Interamericana, de la cual somos parte.
Todavía.
Todavía. Este es un nuevo esfuerzo por hacer que los jueces apliquen la amnistía. Pero, por las mismas razones que la inaplicaron la vez pasada, la inaplicarán esta vez.
Creo que lo que está detrás de esto es un intento por cuidarse las espaldas, cosa que no podrá ocurrir porque, aún si nos fuéramos del Sistema Interamericano, los delitos cometidos por la presidenta como jefa de Estado en el marco de la represión a las protestas de diciembre del 2022 y enero del 2023…
Ya se ven en el fuero interno.
Y serán competencia de la Corte Interamericana aún con el Perú fuera del sistema, porque ocurrieron…
Antes.
Exacto, cuando el Perú era parte de este mecanismo. Supongo que Boluarte imaginará que esto la ayuda y fortalece sus alianzas con los militares, los policías y con la coalición que gobierna, aunque se trata de una coalición profundamente impopular y no hay ninguna garantía de que se mantenga en el poder más allá de las próximas elecciones.
Hay peligro de que eso ocurra, sin duda, pero no es algo garantizado. Por eso, esta medida de amnistía va acompañada de otras.
En la agenda de la coalición gobernante lo más importante es terminar de tomar el Ministerio Público".
¿Cuáles?
La captura del Ministerio Público es parte de ese esfuerzo, junto al intento de capturar el Poder Judicial. De hecho, cuando asumió Janet Tello [como presidenta del Poder Judicial] hubo un intento de promover, en el Congreso, una denuncia constitucional en su contra, que no prosperó.
En la agenda de la coalición gobernante lo más importante es terminar de tomar el Ministerio Público y el Poder Judicial, precisamente, para impedir la acción de la justicia.
Y a los organismos electorales.
Y los organismos electorales, sin duda. Algo han avanzado, sin embargo, no han podido poner en práctica todos sus objetivos. Eso en el ámbito nacional. Y, en el internacional, buscan acabar con los controles de la justicia supranacional.
Hay algo contradictorio. El Gobierno de Boluarte no obedece con lo que exige la Corte IDH. OjoPúblico identificó, hasta antes de la promulgación de la ley de amnistía, 13 incumplimientos. ¿Por qué promover la salida del Estado peruano del sistema si de por sí no le hace caso?
Yo creo que todo tiene un límite. Este es un desacato flagrante, una cachetada. La Corte ha dicho “detengan eso”, ha convocado una audiencia para el 21 de agosto y el Ejecutivo no se ha dignado a esperar. Se habla, cada vez con más insistencia, de que Perú será incorporado al Capítulo 4B del informe anual de la Comisión Interamericana, donde están Venezuela, Nicaragua y Cuba.
Otra contradicción: quienes más nos repetían, en campaña, que no debíamos parecernos a Nicaragua y Venezuela son los que más están haciendo para terminar pareciéndonos a Venezuela y Nicaragua.
Exacto. Y no solo eso, sino que la presidenta ha dicho, hace poco, que, gracias a ella, no terminamos como Venezuela y Nicaragua y Cuba. Bueno, gracias a ella, estamos terminando como Venezuela, Nicaragua y Cuba, tres países que están en la lista del Capítulo 4B, los apestados del sistema.
Este es un desacato flagrante, una cachetada".
Me ha dicho que los jueces puedan inaplicar la ley de amnistía. Es verdad. Pero la política es también símbolo. Fue particularmente fuerte la imagen de la presidenta Boluarte, en Palacio de Gobierno, con el excarcelado Rivero Lazo, alguien directamente vinculado con el grupo…
Con el grupo Colina. Fue el jefe político del grupo Colina. Es una vergüenza que un tipo como este, que ha estado 25 años en la cárcel y condenado por la justicia peruana, sea reivindicado de esa manera por la jefa de Estado. Ya está libre, listo, que disfrute su libertad, pero que la presidenta lo reciba en Palacio de Gobierno es una cachetada a la justicia peruana. Este es otro gesto imperdonable de una persona que tiene las manos llenas de sangre.
En su libro La democracia tomada le pone año de inicio a todo lo que estamos viviendo: 2016.
Sí.
¿No se están exagerando un poco los resultados de los gobiernos de Humala, García y Toledo? Porque, si lo hubiesen hecho bien, posiblemente no estaríamos transitando por estos caminos tan difíciles.
Bueno, mire, algunos logros tuvieron esos gobiernos.
¿Cuáles?
Tuvimos tres gobiernos democráticos sucesivos con plenas libertades, respeto a los derechos, reinserción al sistema interamericano, al sistema internacional, con crecimiento y progreso social. Se redujeron índices de pobreza, pobreza extrema, incluso desigualdad. Fueron buenos años, desde el punto de vista político y económico para el país.
No se resolvieron todos los problemas, pero [el 2016] es un punto de quiebre porque, luego de procesos electorales incuestionables, Keiko Fujimori pone en cuestión los resultados, y hace todo lo posible por destruir al Gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, con quien hubiera sido relativamente fácil…
Es una vergüenza que Rivero Lazo sea reivindicado por la jefa de Estado"
¿Ponerse de acuerdo?
Ponerse de acuerdo. Había que tener una cierta grandeza política para darse cuenta de lo que estaba en juego. Hubo responsabilidad principalísima en Keiko Fujimori en todos los hechos que desencadenan la crisis. No son las únicas responsabilidades, hay varias, pero ahí se inicia la turbulencia política y la descomposición.
Uno de los argumentos que también atraviesa su libro es que las elecciones de 2021, lejos de ser solución, terminaron polarizándonos más que nunca. Estamos entrando en una nueva campaña electoral. ¿Las elecciones de 2026 podrían terminar complicando más las cosas?
Las elecciones son una oportunidad de frenar este proceso, de revertir el deterioro del último período, cuando las fuerzas que querían gobernar el Congreso finalmente lo logran, encabezadas por el fujimorismo, pero con una amplísima alianza multipartidaria que incluye a la izquierda de Cerrón y a la bancada magisterial de Pedro Castillo. Aunque, viendo el escenario electoral, no hay tampoco muchos elementos para el optimismo.
En el mejor de los casos, tendremos unos 39 candidatos presidenciales, y 39 prácticamente equivale a cero. Quiero decir, parece imposible seguirles el paso a tantos. Ya ni hablar de los que quieren entrar al Congreso.
Va a ser complicado porque hay mucha fragmentación en la derecha. También en la izquierda y no hay, en el centro, figuras claras, con el respaldo suficiente y la capacidad de congregar el voto mayoritario del país alrededor de una agenda para frenar el deterioro, recuperar la democracia y reconstruirla.
Si no lo logramos, lo que va a ocurrir es que algunas de las fuerzas que están ahora en el poder se queden con él y el deterioro continúe. Si ganan el Ejecutivo, lo que va a ocurrir es que se instaure, finalmente, un régimen de verdad autoritario.
Este ya es autoritario, ¿no?
Claro, sin duda, es un proyecto autoritario y mafioso el que dirige el país, desde el Congreso y con una presidenta sometida. Pero eso se consolidaría plenamente con un Ejecutivo emanado de la voluntad popular.
Hasta ahora, lo que ha habido es una presidenta que no ganó las elecciones o que, mejor dicho, las ganó, pero traicionó a quienes votaron por ella. Ese es el gran peligro de las próximas elecciones. Lamentablemente, no lo hemos querido ver.
Es un proyecto autoritario y mafioso el que dirige el país, desde el Congreso y con una presidenta sometida".
Patricia Benavides ha sido repuesta en el Ministerio Público. ¿Ha habido, en la Fiscalía, una pelea entre facciones? ¿O le concede razón a la fiscal de la nación Delia Espinosa por haber intentado contener el retorno de Benavides?
Sí, yo creo que ella ha intentado contenerlo [el retorno de Benavides]. Me hubiera gustado ver un mayor respaldo de los fiscales supremos a ese esfuerzo. Es inaceptable que, con sus antecedentes, la señora Benavides haya regresado a la Junta de Fiscales Supremos. Es gravísimo. Tiene 12 procesos por corrupción. Menos mal que no regresó como fiscal de la de la nación.
Que era su primera intención, ¿cierto?
Sí. Ahora, esto no lo veo como una pugna interna. Hay fiscales sanos, independientes y profesionales —con todos sus problemas— y fiscales mafiosos y asociados a redes criminales, como los Cuellos Blancos y otras.
En el fondo, el regreso de Patricia Benavides es orquestado por el pacto que nos gobierna, una coalición parlamentaria con una presidenta, con un Tribunal Constitucional que juega a ese propósito, y con una Junta Nacional de Justicia que ha sido sumamente funcional, que decidió revertir un proceso de destitución que duró más de un año y sin cumplir con los procedimientos mínimos.
No son solamente dos grupos peleando. Acá está comprometido el conjunto de la estructura del poder en el país, que necesita capturar al Ministerio Público. Para ese propósito regresan Benavides, Tomás Aladino Gálvez y están por volver otros dos cuellos blancos que fueron destituidos. El plan es sacar a los fiscales independientes y profesionales, y dejar a la Fiscalía en manos de los fiscales corruptos.
El regreso de Patricia Benavides es orquestado por el pacto que nos gobierna".
Se especuló con la posibilidad de que Benavides fuera al Jurado Nacional de Elecciones. Eso no prosperó. ¿A eso se refiere cuando dice que los fiscales supremos debieron mostrar un mayor respaldo al esfuerzo de Espinoza?
Creo que los fiscales supremos hubieran podido decir que la Junta Nacional de Justicia no cumplió con los requisitos mínimos para ordenar el regreso de Patricia Benavides y, quizás, debieron plantarse. Y, si el Congreso quería echarlos, bueno, que lo haga y cargue con esa responsabilidad.
[Los fiscales supremos] cedieron relativamente fácil y rápido frente a un hecho que pone en serio peligro la independencia de la institución que debe conducir las investigaciones contra el crimen. Benavides fue destituida por proteger a su hermana [Enma Benavides], que era investigada por el propio Ministerio Público por recibir dinero de narcotraficantes.
Era investigada por la fiscal Bersabeth Revilla.
Exacto, de estupendo trabajo.