Periodistas de Cusco participan en taller de herramientas de investigación de OjoPúblico

Periodistas y estudiantes de periodismo de la región Cusco participaron en el taller Periodismo de Investigación para Tiempos Urgentes, realizado en la capital cusqueña y conducido por los periodistas Josefina Townsend, Pedro Salinas y el equipo de OjoPúblico. Esta relatoría aborda esos dos días de encuentro en los que se reflexionó sobre los desafíos que enfrenta el periodismo de investigación en esta región del sur del país, en un contexto marcado por conflictos sociales, demandas ambientales, y por un escenario preelectoral.

ENCUENTRO. Durante dos días, 19 periodistas de Cusco reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta el periodismo de investigación en esta región del sur del país.

ENCUENTRO. Durante dos días, 19 periodistas de Cusco reflexionaron sobre los desafíos que enfrenta el periodismo de investigación en esta región del sur del país.

Foto: OjoPúblico / Javier Zea

Hacer periodismo en contextos adversos, confrontar al poder y conectar con nuevas audiencias son algunos de los retos que enfrenta hoy el periodismo de investigación. 

Durante dos días en Cusco, 19 periodistas de esta región participaron en un taller organizado por OjoPúblico, que abordó estos desafíos desde múltiples frentes: la entrevista política, el acceso a la información pública, la seguridad en coberturas de campo, el uso estratégico de herramientas digitales y la narrativa en redes sociales.

Con la guía de los periodistas Josefina Townsend, Pedro Salinas y del equipo de OjoPúblico, los 19 periodistas de Cusco Noticias, Sicuani Noticias, Inka Visión, Pulso Regional, Diario del Cusco, Matices de Cusco, Antonianos TV, Diario El Sol del Cusco, Bestcable, Cusco en portada, Visión Espinar Canal 33 y Cusco Post intercambiaron ideas sobre cómo ejercer un periodismo riguroso en tiempos hostiles, resistir campañas de desprestigio y, a la vez, mantener la relevancia frente a audiencias fragmentadas y sobreinformadas. A continuación, una relatoría detallada de las experiencias, reflexiones y aprendizajes compartidos.

Los periodistas intercambiaron ideas sobre cómo hacer periodismo riguroso en escenarios y tiempos hostiles".

La periodista Josefina Townsend, coautora del libro Esta democracia no es democracia, de OjoPúblico, abrió la primera jornada, con un taller sobre el arte de preguntar e incomodar en la entrevista política.

Durante su charla, subrayó la importancia de prepararse con anticipación, escuchar con atención, identificar silencios y repreguntar sin temor, con preguntas claras y esperando respuestas concretas. También recomendó tener siempre el teléfono a la mano para verificar datos en tiempo real y contrastar lo que dice el entrevistado.

EXPERIENCIA. Josefina Townsend compartió con los reporteros en Cusco sus vivencias en el ejercicio periodístico.
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

Recordó, como ejemplo, la entrevista que realizó en noviembre de 2018 al entonces congresista Mauricio Mulder, cuando el expresidente Alan García solicitaba asilo político en Uruguay. Mulder intentó comparar esa situación con la de Víctor Raúl Haya de la Torre, pero Townsend le recordó que el fundador del APRA "murió pobre". Esta respuesta desató una reacción airada del parlamentario, quien terminó colgando la llamada en vivo, mientras ella conducía en Radio Programas del Perú.

Frente a este tipo de situaciones —especialmente cuando la entrevista es en vivo—, la periodista aconsejó mantener la calma y evitar caer en provocaciones. En su experiencia, muchos entrevistados buscan dominar el espacio para lanzar mensajes y eludir preguntas incómodas. El rol del periodista, en esos casos, es insistir con serenidad y no perder el control de la conversación, sostuvo.

Consultada sobre el futuro del periodismo, Josefina Townsend expresó su esperanza de que las redes sociales y los modelos de suscripción y apoyo a medios digitales se conviertan en el camino para sostener un periodismo independiente y respaldado por una ciudadanía que apuesta por medios confiables.

 

Acceso a la información

Aramís Castro, periodista de OjoPúblico, dio un taller sobre la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, vigente en Perú desde 2003. A más de dos décadas de su promulgación, esta norma es una herramienta fundamental tanto para periodistas como para la ciudadanía, al permitir el acceso a información producida por instituciones del Estado: desde documentos oficiales en diversos formatos hasta imágenes, videos y bases de datos generados por entidades públicas.

La ley establece un plazo máximo de 10 días hábiles para entregar la información o comunicar una fecha de respuesta. En caso de silencio administrativo o denegatoria, se puede apelar desde el día 11, con un plazo de 15 días hábiles para presentar la apelación. 

La Ley de Acceso a la Información Pública es una herramienta fundamental para periodistas y la ciudadanía".

Desde 2016, existen mecanismos como el Tribunal de Transparencia del Ministerio de Justicia, al que se puede acudir si una entidad no responde a solicitudes de información o lo hace de forma incompleta. 

CHARLA. Aramís Castro expuso sobre la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública.
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

Durante el taller, se destacó que esta ley no exige justificar el motivo de una solicitud: cualquier ciudadano puede ejercer este derecho, amparado por la ley. Para los periodistas, el acceso a información pública no solo permite obtener datos concretos, sino contrastar versiones oficiales, complementar investigaciones en curso y enriquecer reportajes de largo aliento.

También se revisaron excepciones legales, como las carpetas fiscales que solo son accesibles para las partes involucradas, información sobre seguridad del Estado, procesos administrativos en curso o datos personales. Finalmente, se mostraron ejemplos prácticos del uso de los portales de transparencia para realizar solicitudes eficaces.

 

Dar voz a las víctimas

El escritor y periodista Pedro Salinas compartió su experiencia en la investigación del Sodalicio de Vida Cristiana, una organización religiosa ultraconservadora envuelta en denuncias de abusos físicos, psicológicos y sexuales cometidos durante décadas. Su trabajo fue clave para visibilizar estos hechos y contribuir a que, recientemente, la Iglesia Católica dispusiera la disolución de este grupo.

Su último libro, La verdad nos hizo libres: Historia de los abusos y de la caída del Sodalicio, es la culminación de un proceso que comenzó en 2012, con la publicación de Mateo Diez, una novela inspirada en su propia experiencia dentro del Sodalicio. A partir de entonces, empezó a recibir testimonios de víctimas de abuso sexual.

“Había que sentarse a escuchar, contrastar, verificar. Era enfrentarse a testimonios de gente profundamente dañada, que había callado durante décadas”, explicó sobre su forma de trabajo con los testimonios de las víctimas. Fue entonces que, junto a la periodista Paola Ugaz, decidió asumir la tarea de investigar a fondo y dar forma al libro Mitad monjes, mitad soldados.

Salinas describió al Sodalicio como una red poderosa, con blindajes institucionales, mediáticos y eclesiásticos, que respondió con campañas de desprestigio, las denuncias en su contra, los procesos judiciales. Ante esos ataques, dijo que el periodismo es —y debe seguir siendo— una trinchera de dignidad: un espacio desde el cual se confronta el poder con la fuerza de la verdad.

TESTIMONIO. Pedro Salinas contó detalles de cómo afrontó, en lo económico y emocional, los años que dedicó a investigar al Sodalicio. 
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

“La verdad, incluso cuando incomoda o duele, es la única vía posible si creemos —todavía— en un país distinto”, afirmó. Contar estas historias no solo es un acto de justicia para las víctimas; también es una forma de reparación social. “Una víctima me dijo: ‘Lo único que quiero es que alguien me crea’. Y en el fondo, todo lo que hemos hecho se resume en eso: en darle a alguien la posibilidad de ser creído”.

Ante la consulta de Linda Guzmán, periodista del programa Antonianos TV, sobre cómo logró escribir sobre una institución con la que estuvo vinculado y enfrentar el miedo que implicaba sacar adelante su denuncia, Pedro Salinas respondió que cada investigación debe abordarse con prudencia, considerando los factores emocionales y económicos que enfrenta cada periodista.

La verdad, incluso cuando incomoda o duele, es la única vía posible si creemos —todavía— en un país distinto".

“Si tienes miedo, si hay cosas que debes sacrificar o si vas a exponerte, piénsalo bien. Ser prudente al tomar decisiones no te hace mejor ni peor, simplemente te hace humano”, señaló.

Respecto al rol del periodismo, sostuvo que se trata de incomodar al poder, de entrar en las alcantarillas, recoger las historias que nadie quiere oír y sostenerlas con rigor y valentía. “Porque solo cuando la verdad sale a la luz, es posible imaginar una comunidad más fuerte, una fe más auténtica y un país que ya no tolere ni el abuso ni el silencio cómplice”, afirmó.

 

Redes sociales para informar

Desde el equipo de Audiencias de OjoPúblico, Fiorella Gallardo analizó el rol que tienen las redes sociales en la forma en que las personas se informan hoy. Su intervención dejó claro que la audiencia no solo quiere información, sino también contexto para comprender lo que ocurre en el país y en el mundo. 

En esa búsqueda de información y de contexto, crecen los medios alternativos, los espacios independientes que se atreven a tocar temas que los medios tradicionales muchas veces evaden. “Tenemos una audiencia ávida de contenidos que no subestimen su inteligencia, que no se queden en lo básico”, remarcó. Parte de conectar con esa audiencia es hacerse preguntas clave: ¿Dónde están? ¿Qué redes usan para informarse? ¿Cómo consumen contenido?

Hay una audiencia ávida de contenidos que no subestimen su inteligencia, que no se queden en lo básico".

Al respecto, indicó que hay cambios en el consumo informativo en redes sociales. Facebook, aunque aún relevante, ha cedido terreno frente a plataformas más visuales como TikTok e Instagram. “El video corto, directo y bien contado ha ganado terreno como formato dominante”, indicó. “Vivimos en una cultura del scroll”, explicó. “Y si no captamos la atención en los primeros tres segundos, se pierde la oportunidad”.

ESTRATEGIA. Fiorella Gallardo dio una charla sobre los cambios en el consumo informativo a través de las redes sociales.
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

Para ello, el gancho narrativo es fundamental. En OjoPúblico se han desarrollado diversos formatos para adaptarse a estas nuevas dinámicas: videos de dos minutos que resumen investigaciones, carruseles con gráficos e información clave (potenciados por el nuevo algoritmo de Instagram), testimonios breves y directos, y piezas visuales diseñadas para YouTube y TikTok.

Gallardo enfatizó que, en redes, la experimentación es parte del proceso. “Nada está dicho. Aprende de tus propios datos”, insistió. Las métricas —como impresiones, alcance y retención— ofrecen señales valiosas: si un contenido funcionó, se puede reusar o adaptar a otras plataformas. Y si no funcionó, también se aprende. “No todo lo que hacemos tiene que funcionar. Fallar es parte del proceso”.

Finalmente, animó a los participantes a usar las herramientas digitales a su favor para explorar tendencias, generar ideas o mejorar el SEO. “Lo importante es contar buenas historias, y hacerlo donde la gente esté. Porque el periodismo sigue siendo relevante, pero solo si es capaz de hablar en el idioma de su audiencia”.

 

Datos en fuentes abiertas

La última charla del primer día fue Cazar datos en fuentes abiertas: taller de Google especializado, a cargo de Aaron Wörz, del equipo de OjoPúblico. Abrió su taller con una pregunta directa: ¿Cómo empiezo una investigación? La mayoría respondió: “googleando”. Pero no se trata de una búsqueda cualquiera. Podemos hacer uso estratégico de Google Alerts, una función gratuita que permite recibir notificaciones automáticas cuando se publica contenido relacionado con temas específicos. “Es una forma sencilla de mantenerse al tanto de aquello que investigamos, sin necesidad de estar buscando todo el día”, explicó.

También abordó la búsqueda inversa de imágenes en Google, que permite rastrear el origen de una imagen, dónde apareció antes y en qué contexto se ha usado. “Es especialmente útil en coberturas de protestas o marchas. Una imagen que circula puede no ser actual ni del lugar que se menciona, y eso hay que confirmarlo”, señaló.

RECURSOS. Aaron Wörz desarrolló una charla sobre cómo usar fuentes abiertas para hallar datos que enriquezcan una investigación.
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

Otro recurso presentado fue MapChecking.com, que ayuda a estimar cuántas personas participaron en una manifestación. Con solo trazar el área en un mapa, se puede obtener un cálculo aproximado de asistentes, lo que aporta datos más exactos en coberturas que suelen estar sujetas a estimaciones arbitrarias o intereses.

Google Alerts es una forma sencilla de mantenerse al tanto de aquello que investigamos".

Wörz también destacó plataformas como Pinpoint, impulsada por Google, que permite transcribir textos y analizar grandes volúmenes de documentos, identificar patrones y nombres clave dentro de bases de datos extensas. 

Además, explicó el uso de Google Earth, no solo por sus vistas satelitales en tiempo real, sino por su archivo de imágenes aéreas que permiten viajar décadas atrás: desde observar cómo ha avanzado la deforestación en una zona protegida, hasta seguir la expansión de una ciudad o el impacto ambiental de una empresa.

El taller cerró con una idea clara: las herramientas están al alcance de todos, pero lo que hace la diferencia es el criterio con el que se usan, ya que pueden ser útiles para buscar, verificar y contextualizar en tiempos de ruido digital.

 

Consejos para coberturas seguras

El segundo día del taller comenzó con una charla del periodista Aramís Castro sobre Estrategias de seguridad física durante un viaje de campo, en la que compartió consejos y prácticas que el equipo de OjoPúblico aplica antes y durante sus coberturas.

Se recomendó revisar, antes de salir al campo, diversos aspectos clave para una cobertura segura: definir rutas seguras con fechas específicas para cada visita, contar con un listado de personas que serán entrevistadas, incluyendo teléfonos y otras formas de contacto en caso de que se pierda comunicación con el periodista, y verificar si en la zona hay problemas de energía eléctrica o conectividad, lo que obligaría a llevar equipos satelitales o establecer un plan alternativo de comunicación.

Cuando un periodista ingresa a una comunidad pequeña o un territorio hostil, no tarda en ser identificado como foráneo. Esa condición puede generar desconfianza o incluso poner en riesgo su seguridad.

Una de las recomendaciones principales fue limitar la información que se comparte sobre la cobertura en zonas sensibles. El objetivo es evitar generar sospechas innecesarias o brindar detalles que puedan comprometer la integridad del equipo.

RIESGOS. Nelly Luna, directora periodística de OjoPúblico, dio recomendaciones sobre coberturas para mujeres periodistas. 
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

También se destacó la importancia de saber cuándo retirarse: si el ambiente se torna hostil o si varias personas insisten en obtener información sobre la investigación, es momento de interrumpir la cobertura. Ante cualquier incidente o percepción de riesgo, se debe informar de inmediato a los editores.

Otro punto clave fue el manejo de identidades en situaciones extremas. “En zonas como La Pampa, en Madre de Dios, uno no puede ingresar diciendo que es periodista. Hemos tenido que entrar con otras identidades, previamente acordadas con la redacción y con protocolos claros”, comentó.

Si varias personas insisten en obtener información sobre la investigación, es momento de interrumpir la cobertura".

El taller incluyó, además, un bloque sobre seguridad con enfoque de género. Las mujeres periodistas enfrentan mayores riesgos de hostigamiento y acoso sexual durante sus coberturas. Por ello, se recomendó viajar acompañadas —preferentemente con un colega hombre en contextos complejos— y dejar planes de viaje detallados con editores o personas de confianza.

“Nosotras no vamos a cambiar la cultura machista de las personas con las que interactuamos. Tenemos que prepararnos emocional y psicológicamente para lidiar con comentarios o situaciones incómodas, y saber usar nuestra vulnerabilidad como una fortaleza”, dijo Nelly Luna, directora periodística de OjoPúblico.

 

Investigar con redes sociales

El segundo taller del día fue La pista virtual: las redes sociales como fuente de investigación, una sesión práctica a cargo del periodista Aaron Wörz. Explicó que, aunque suelen verse como espacios personales, las redes sociales contienen datos públicos valiosos sobre personas, instituciones y eventos que pueden nutrir una investigación periodística.

Wörz subrayó que Facebook sigue siendo la red social más utilizada en el país, incluso en zonas rurales, donde a veces es el único canal de comunicación disponible para autoridades locales. Esto la convierte en una plataforma para obtener información y rastrear discursos o hechos. Sin embargo, su buscador tiene limitaciones. Para sortearlas, recomendó usar herramientas como WhoPostedWhat, que permiten buscar publicaciones públicas por palabra clave y fecha sin necesidad de ingresar a Facebook.

Las redes sociales contienen datos públicos valiosos sobre personas, instituciones y eventos que pueden nutrir una investigación".

En el caso de LinkedIn, destacó su utilidad para rastrear perfiles profesionales vinculados a empresas, instituciones o autoridades. La plataforma permite aplicar filtros avanzados para identificar potenciales fuentes informativas que brinden contexto u opiniones especializadas.

CONSEJOS. Wörz proporcionó a los asistentes diversas herramientas digitales que pueden usar para verificar información.
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

Sobre Instagram, señaló que es útil para investigar hechos ocurridos en lugares específicos, afinando la búsqueda mediante herramientas como WhoPostedWhat. Para guardar publicaciones temporales, recomendó usar storysaver.net.

En cuanto a YouTube, mencionó la herramienta Filmot, que permite buscar términos dentro de videos y acceder a transcripciones automáticas. Para conservar videos de TikTok, sugirió tiktokio.com.

Wörz también compartió otras herramientas útiles para la verificación digital. Mencionó PimEyes, para búsquedas faciales e inversas; y whatsmyname.app, para rastrear identidades a partir de un nombre de usuario en múltiples plataformas. Además, Bellingcat, un colectivo de periodistas, ofrece en su página web una caja de herramientas digitales, entre ellas una función que permite ver —con precisión de segundos— cuándo fue subido un video a TikTok.

Ante la consulta de la periodista Yuriko Huamán sobre cómo proteger los datos personales en redes sociales, Wörz enfatizó la importancia de adoptar medidas básicas de seguridad digital. Recomendó mantener los perfiles privados, evitar compartir imágenes del entorno laboral o del lugar donde se vive, y tener cuidado con la publicación de fotografías sin consentimiento.

 

La imagen del sonido

La tercera ponencia del día fue El papel de la fotografía: el arte de retratar el sonido, a cargo del artista visual Paul Gambin, quien presentó su trabajo sobre los efectos de la contaminación sonora en contextos urbanos. Tras recibir una beca de National Geographic para investigar al respecto, en 2022, ha desarrollado una propuesta fotográfica sobre cómo retratar lo inaudible, aquello que no se ve, pero se sufre.

La fotografía, para mí, no es solo una herramienta de registro. La concibo desde lo post-fotográfico, un enfoque que combina imagen, instalación, intervención sonora y procesos artesanales para expandir sus límites, sostuvo Gambin.

PROPUESTA. Paul Gambin investiga desde el 2019 sobre el impacto del sonido en nuestras vidas y en la salud colectiva. 
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

Desde esta perspectiva, creó una “cámara sónica”: una estructura inspirada en la cámara oscura, con una base de agua y un micrófono que registra en tiempo real el entorno sonoro. En su interior, la imagen de una persona es proyectada mediante una cámara de gran formato, mientras, desde afuera, el ruido golpea, se infiltra y distorsiona. Con una cámara digital, documenta el efecto que ese sonido tiene sobre el cuerpo y el rostro.

Paul Gambin ha desarrollado una propuesta fotográfica sobre cómo retratar lo inaudible, aquello que no se ve, pero se sufre".

Los retratados son personas que viven en entornos donde el ruido es constante: avenidas, aeropuertos, terminales, mercados. Las imágenes que resultan están marcadas por una distorsión visual que no es aleatoria: es una traducción física del malestar. El rostro se altera, la figura se diluye. Es una metáfora de lo que sentimos cuando el ruido nos invade: dejamos de reconocernos, el cuerpo se desconecta, explicó. 

En este caso, la fotografía no solo muestra: escucha, reverbera, interroga. Y, al hacerlo, revela una verdad incómoda: el silencio ya no existe, y el ruido, aunque no lo veamos, nos está cambiando.

 

Conversatorio grupal

El encuentro de dos días cerró con el conversatorio Desafíos del periodismo y la democracia, con la participación de Pedro Salinas, Josefina Townsend, Nelly Luna y los periodistas asistentes.

Nelly Luna abrió el diálogo resaltando que el escenario que enfrentará el periodismo en los próximos meses será cada vez más hostil. “En el mundo crecen los regímenes autoritarios y se intensifica la represión estatal. En Perú, la violencia ejercida durante las protestas dejó casi 50 muertos y puso en evidencia la fragilidad de nuestras libertades. En este contexto, ejercer el periodismo implica asumir riesgos crecientes y preguntarnos cómo informar con rigor cuando se busca silenciar la verdad”, afirmó.

A esta violencia, añadió Luna, se suma un deterioro institucional profundo: el Estado ha perdido legitimidad, y la ciudadanía desconfía del Congreso, del Ejecutivo y también de los medios. El vacío estatal es aprovechado por redes criminales y discursos autoritarios que ofrecen respuestas rápidas a problemas complejos. “Entonces, ¿cómo vamos a hacer periodismo en este entorno? Necesitamos construir colectivamente nuevas estrategias para resistir y seguir informando”, señaló.

CRÍTICA. La periodista Frida Ibañez cuestionó la banalización del periodismo cultural que solo cubre danzas o fiestas. 
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

En esa misma línea, Josefina Townsend dijo que, frente al 2026, el escenario de crisis no es una amenaza futura: ya lo estamos viviendo. La violencia, los ataques a periodistas y los intentos de asesinato, como el ocurrido contra un político en Colombia, nos devuelven a los años 90, cuando la violencia política marcaba la vida cotidiana. En otros países, como Estados Unidos, las protestas también generan temor, y en contextos como el nuestro, ese miedo puede influir decisivamente en el voto, explicó Townsend.

Ante este clima, el populismo gana terreno, mientras las propuestas democráticas brillan por su ausencia. Sin embargo, hay señales que importan: “una encuesta del Instituto Bicentenario en Cusco muestra que los ciudadanos valoran la fiscalización como forma de participación para cambiar las cosas en el país. Y ese es el rol esencial del periodismo: estar ahí para vigilar, cuestionar y exigir cuentas, incluso cuando el entorno es adverso, concluyó Townsend.

Por su parte, Pedro Salinas dijo que hay copamiento del Estado por mafias organizadas que recuerdan los años 90. “En ese entonces también hubo un periodismo de resistencia, no siempre coordinado, pero sí comprometido con defender la verdad y la democracia. Creo que hacia allá vamos de nuevo: tiempos duros, inciertos, peligrosos. Ya no con Sendero Luminoso o el MRTA, pero sí con mafias criminales que buscan legitimidad social. Y con un Estado ausente o, peor aún, cómplice.

¿A dónde vamos? A un Perú cada vez más incierto, más frágil. Pero, por eso mismo, el rol del periodismo se vuelve más urgente”, sostuvo.

Wilson Chilo resaltó que el 2022 marcó un quiebre importante para el Cusco, una región fragmentada en lo cultural, político y territorial. “Por un lado, está la selva cusqueña, con sus propias dinámicas; por otro, la ciudad, que ejerce un centralismo que no siempre contempla las demandas de las provincias altas, donde existen realidades y necesidades muy distintas. Esta falta de diálogo ha impedido la construcción de una agenda regional unificada y un proyecto común", explicó.

ALIANZAS. El periodista Wilson Chilo resaltó la necesidad de fortalecer redes de colaboración entre periodistas de cara al 2026. 
Foto: OjoPúblico / Javier Zea

 

A esta complejidad se suma el avance de la minería informal en provincias altas, con robos, asesinatos y violencia armada que, hasta hace pocos años, no se registraban. Además, la inseguridad se extiende a la ciudad, con casos recientes de violencia, corrupción policial y vínculos con el narcotráfico que afectan la confianza ciudadana. También han surgido grupos que reprimen protestas y están ligados a intereses empresariales, dificultando la movilización social y la expresión ciudadana, indicó.

En este escenario, Chilo dijo que los periodistas regionales tuvieron un rol fundamental en la cobertura de las protestas sociales del 2022-2023. “Esto impulsó la creación de redes entre periodistas regionales e independientes, aunque la precariedad laboral y la necesidad de exclusividad dificultan la consolidación de alianzas sólidas. Sin embargo, de cara al 2026, será indispensable fortalecer estas redes para poner en la agenda nacional temas cruciales, como la democracia, los derechos humanos y las problemáticas invisibilizadas de provincias como Espinar, La Convención o Cusco mismo”, señaló.

Los periodistas regionales tuvieron un rol fundamental en la cobertura de las protestas sociales". 

Además, dijo que era urgente proteger y fortalecer las instituciones de apoyo a las víctimas de la represión en las protestas, pero que ahora enfrentan recortes y restricciones por la nueva Ley APCI. 

Se destacó la necesidad de trabajar en red, especialmente en regiones como Cusco, donde la complejidad de los temas desbordan las capacidades individuales. Se propuso crear microredes regionales de colaboración periodística que permitan cubrir conjuntamente investigaciones sobre conflictos sociales, medioambientales y políticos.

Uno de los temas que se resaltó fue la cobertura en torno a Machu Picchu y el turismo, que implica fuertes presiones políticas y económicas. También se discutió cómo las coberturas culturales suelen limitarse a difundir festividades, mientras se omite el deterioro ambiental y el avance de la minería informal en zonas sagradas y ecológicamente frágiles.

Se cuestionó, además, la banalización del periodismo cultural. "No se trata de grabar danzas o fiestas y llamarlo periodismo. Hay que indagar, por ejemplo, en los presupuestos culturales o la falta de apoyo real del Ministerio de Cultura a los artistas", señaló la periodista Frida Ibáñez.

Los participantes coincidieron en que el rol del periodismo en tiempos electorales es vital. Se insistió en investigar a los candidatos más allá de sus campañas: revelar sus antecedentes, conexiones con la minería —formal e informal— y vínculos económicos y políticos. Se mencionó, por ejemplo, cómo en provincias como Espinar, empresas mineras han financiado campañas de candidatos locales y nacionales sin mayor fiscalización ni cobertura crítica.

Asimismo, se remarcó la urgencia de incluir temas de género y violencia. Cusco ha sido una de las regiones con más casos de feminicidio, y políticas públicas recientes —como el traslado de los Centros de Emergencia Mujer al Ministerio de Justicia— están debilitando los ya escasos servicios de atención.

El conversatorio concluyó con una reflexión sobre el poder de las redes sociales para generar nuevas formas de difusión, fiscalización y organización. “No todo debe depender de un medio tradicional. Podemos y debemos generar contenidos, transmitir investigaciones y dar voz a las regiones desde nuestros propios espacios”, finalizó Nelly Luna.

Estos talleres se realizaron con el apoyo de Idea Internacional y la Unión Europea en Perú.

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