Explicador: Esto se sabe sobre el efecto de los proyectiles de goma usados por la PNP
Durante las manifestaciones de protesta realizadas el último 15 de octubre, que se replicaron en distintas ciudades del país, se registró una serie de episodios de uso desproporcionado de la fuerza, cuyo saldo incluye el fallecimiento de un ciudadano por un proyectil de arma de fuego y más de cien personas con heridas múltiples, entre manifestantes y policías. El recuento de afectados incluye también heridos por perdigones de goma, lo que vuelve a poner en discusión los riesgos en el uso de este tipo de armas por parte de la Policía Nacional del Perú (PNP).
De hecho, un día después de las protestas, el Ministerio Público anunció —en un comunicado por su cuenta de X— que iniciaría una investigación preliminar “contra los policías que resulten responsables de los delitos de lesiones leves y abuso de autoridad en agravio de los civiles Jean Pierre Niño de Guzmán, Cristian Raymundo, así como otras víctimas por identificar y que habrían recibido disparos con perdigones de goma durante las marchas del 15 de octubre”.
En ese contexto, Máximo Ramírez, director general de la Defensoría de la Policía, sostuvo que las postas de goma son como “bolitas de chicle”; y que, “dejan una marca rojiza, pero no te va a matar, ni te va a causar ningún tipo de daño gravoso, no te va a matar".
Semanas atrás, y en esa misma línea, el general Enrique Felipe Monroy, jefe de la Región Policial Lima, señaló que, para controlar las manifestaciones, la PNP usa cartuchos de postas de goma que “no penetran en el tejido [de piel de] las personas”.
Se trata de una afirmación que ha circulado antes y se repite constantemente por parte de autoridades.
Durante el primer año de gestión de la expresidenta Dina Boluarte, en julio de 2023, el director de la Región Policial de Lima, Roger Pérez Figueroa, dijo que la policía solo usa postas de goma, las cuales, supuestamente, “no causan ningún daño grave, solamente impactan en el cuerpo y pueden causar una laceración".
No obstante, la red AmaLlulla identificó que estas versiones no son precisas. Con base en evidencia y entrevistas con un médico legista y una antropóloga forense, aclaramos en este explicador, que este armamento ―considerado menos letal―, no solo causa laceraciones, sino que también puede penetrar la piel.
En principio, la PNP cuenta con armas de fuego consideradas no letales o menos letales para el control, mantenimiento y restablecimiento del orden público —de acuerdo con la directiva policial N°13 -2023-CG PNP/EMG, aprobada en 2023—, la cual incluye lineamientos para el uso adecuado de estos dispositivos en operaciones de la PNP, con el fin de mantener el orden público.
Cabe precisar que esta directiva es utilizada y citada como parte del marco normativo para la elaboración del Manual de operaciones policiales para el control, mantenimiento y restablecimiento del orden público, aprobado a fines de junio de 2025.
Una de estas armas es la escopeta de caza, o retrocarga, de calibre 12 GA, de marca Akkar, que es utilizada exclusivamente por efectivos especializados denominados escopeteros.
Las escopetas de caza se abastecen de cartuchos, los cuales, como parte de su cuerpo, tienen postas. Las postas son el material de plástico, en forma de depósito tubular, que llevan en su interior los proyectiles de goma, balas de goma o perdigones de goma.
Los proyectiles de goma están compuestos de caucho y su forma es esférica. Algunas postas pueden contener entre uno y tres proyectiles, y también hay una variedad que contiene de 15 a más proyectiles de goma.
Impacto de proyectiles de goma
Ahora bien, en este punto es importante explicar la diferencia entre lacerar y penetrar la piel. Mientras que el primer término hace referencia a una lesión superficial, en la que el tejido se tritura, se desgarra, formando incluso puentes de tejido de piel; la penetración es el orificio frontal, o ligeramente oblicuo, formado dentro de la piel tras el impacto de un objeto determinado.
Carmen Rosa Cardoza, magíster en antropología forense y fundadora del Equipo Peruano de Antropología Forense (EPAF) explicó a AmaLlulla que “una laceración no es una penetración”.
“Por ejemplo, un disparo por arma de fuego sí te perfora; igual puede ser un martillo con pico, también te perfora. Eso es una penetración [...]. La laceración, en cambio, es una herida que puede ser producida por un golpe o algún choque por el cual se rompe parte del tejido blando, pero es superficial”, precisó la especialista forense.
En contra de lo señalado por el general Monroy, la propia directiva policial para el uso adecuado de medios de policía no letales o menos letales para mantener el orden público presenta informes balísticos que demuestran que los proyectiles de goma sí pueden generar heridas con penetración del tejido cuando el disparo se realiza a distancias cortas, es decir, en caso sean utilizadas de forma incorrecta.
En detalle, el anexo 2 de la directiva contiene un informe técnico denominado “Pronunciamiento médico y balístico forense sobre efectos de proyectiles de quince postas de goma disparados por escopetas calibre 12 GA”, el cual estuvo a cargo de tres peritos balísticos forenses y dos médicos forenses, todos integrantes de la PNP.
Para las pruebas que sustentan el informe, los especialistas utilizaron tres cabezas de cerdo con el fin de simular las zonas blandas del cuerpo humano y establecer “las posibles lesiones que pudiesen presentar al impacto de los perdigones de goma”. Según se lee en el documento, escogieron las cabezas de cerdo “por similitud de densidad del tejido corporal”.
Tras realizar pruebas de disparos a distintas distancias, el informe concluye lo siguiente:
- El disparo de postas con 15 perdigones de goma, a menos de 50 centímetros de distancia, genera lesiones de gravedad e incluso puede causar la muerte, dependiendo de la zona corporal de impacto.
“La lesión experimental descrita implica, por lo tanto: daño en piel, tejido adiposo o graso, aponeurosis y músculo, con discreto compromiso óseo”, se lee en el informe.
-Los disparos a dos metros de distancia generan lesiones circulares penetrantes en la piel de 5 mm de diámetro. De hecho, el experimento evidenció que los perdigones de goma se quedan alojados en estos orificios. “Esta lesión implica compromiso de la piel y de tejido adiposo o graso. Al momento del experimento no se evidencia compromiso muscular”, se indica.
-Y los disparos a cuatro metros de distancia también generaron lesiones, pero con una mínima depresión o hundimiento. De hecho, en las conclusiones del informe se señala que “a una distancia de cuatro metros y siete metros, son lesiones superficiales no capaces de originar compromiso alguno del tejido corporal, mucho menos compromiso de muerte”.
Por ende, la directiva de la PNP recomienda que las postas con 15 perdigones de goma sean disparadas “a una distancia no menor de cinco metros, salvo que esta acción sea la única forma para controlar un peligro real e inminente de muerte o lesiones graves en defensa propia o a terceros”.
Ahora bien, el anexo 3 de la directiva incluye también un informe técnico sobre el efecto de las postas con un solo proyectil de goma. Este documento estuvo a cargo de Walter Cubas, perito en balística y explosivos forense; y Nelly Huaranga, perito médico forense, quienes realizaron “pruebas balísticas con cartuchos para escopeta de calibre 12 GA, con posta de goma única”. Esto, para establecer las lesiones que pueden ocasionar según la distancia del disparo.
Como conclusión, dicho informe sostiene que:
-Los disparos realizados hasta un metro de distancia dejan lesiones muy graves, fracturas óseas e incluso pueden ser letales.
-Los disparos ejecutados entre el metro y los cinco metros lesionan gravemente la piel en zonas blandas; mientras que en zonas duras pueden producir “lesiones penetrantes con incrustación de los elementos del cartucho”.
-En tanto, los disparos que se dan entre los 10 y 20 metros de distancia causan lesiones hematómicas, tanto en las zonas blandas de la piel como en las zonas duras.
El informe técnico recomienda que este tipo de postas —de un solo proyectil o perdigón de goma— se disparen a más de 10 metros de distancia y que se evite apuntar a las zonas blandas del cuerpo como la cara, el cuello, la cabeza y el pecho. Sin embargo, también sostiene que “este tipo de proyectiles no debe considerarse seguro para el control de las multitudes”.

PERFORACIÓN. Informe de la PNP evidencia que las postas de un solo perdigón de goma disparados a una distancia de tres metros pueden causar perforaciones en la piel.
Consultado para esta verificación, David Chuquipoma Pacheco, médico legista de la Unidad de Tanatología Forense del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, explicó que un perdigón de goma sí puede penetrar en la piel, pero dependerá de la distancia del disparo, el tamaño del proyectil y la zona de impacto. Además de la forma en que sea utilizada el arma, según sus especificaciones técnicas.
“Cualquier proyectil [...] de goma, perdigones o cualquier tipo de elemento que sea proyectado, en este caso, con velocidad y que tenga un peso adecuado, va a penetrar, en cualquier parte del cuerpo; no todas las partes del cuerpo son fáciles de penetrar, otras son menos”, agregó Chuquipoma.
Respecto a la mortalidad de las balas de goma, Chuquipoma precisa que, si bien no están diseñadas para matar, estas pueden ser letales si no se usan correctamente de acuerdo a los lineamientos de uso del armamento.
“Va a depender de dónde le va a caer, y a qué distancia. Si es [bala] de goma, el diseño [que ha hecho] ese armero, [sirve] para que en circunstancias normales no penetre y el que lo utiliza también tiene esa función. Pero, si te disparan en el ojo, puede hacer una lesión”, precisó el experto.
En ese mismo sentido, David Geldres, profesor de criminalidad de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) y experto en investigación criminal, explicó que, si bien las postas con proyectiles de goma están reguladas por estándares internacionales y tienen un fin disuasivo, sí son capaces de generar lesiones, incluso, en algunos casos, penetraciones en la piel.
“No es lo usual, pero podría darse de acuerdo a la distancia. Estos elementos no están diseñados para eso. Los perdigones [de plomo], esos sí, por el propio peso, se hunden dentro de la piel. Estos no, o al menos, no tienen esta generalidad. De que podría darse de manera aislada, probablemente, dependiendo de la distancia [...] Si son bien usados, solo provocan laceraciones, por ello se dan distancias mínimas [para su uso]”, precisó.
En ese sentido, Geldres recalcó que los cartuchos de 15 perdigones de goma deben ser disparados desde una distancia no menor de cinco metros; mientras que los cartuchos de 1 a 3 perdigones de goma, desde una distancia no menor de 10 metros.

DISTANCIAS. Imagen enviada por el especialista David Geldres respecto a las distancias mínimas para el uso de los perdigones de goma, con base en la Directiva N°13 -2023-CG PNP/EMG.
En esa línea, Winston Aquije, especialista en balística forense y perito judicial de la Corte Superior de Justicia de Lima, explicó que “en general, cualquier proyectil, como las granadas lacrimógenas, si es que se utiliza muy cerca, puede producir fracturas, puede producir daños e, inclusive, puede ser letal”.
Aquije coincidió en que si las postas con perdigones de goma son disparadas a distancias cercanas, sí pueden producir penetración en el tejido de la piel de las personas.
“Para que pueda producirse una penetración, tiene que estar por debajo de los tres metros. Pero no habría ninguna excusa para utilizarse debajo de los tres metros, salvo, pues, que exista algún riesgo letal hacia los policías”, indicó.
Heridos por perdigones de goma en protestas
De acuerdo con un reporte de la Asociación Nacional de Periodistas del Perú (ANP) y la Oficina de los Derechos Humanos del Periodista, durante la cobertura de protestas del 20 y 21 de setiembre de este año, se reportaron cinco incidencias por disparos de perdigones de goma contra fotógrafos y periodistas. Entre ellos, una reportera y un camarógrafo de Exitosa Noticias; el periodista Diego Quispe, y el fotógrafo Gabriel García, de OjoPúblico.
Evidencias de uso excesivo de estas armas aparecen también en el informe “Observaciones sobre la situación de los derechos humanos en el contexto de las protestas en Perú”, publicado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas de Derechos Humanos (OACNUDH) en octubre del 2023, que recopiló una serie de observaciones en torno a las manifestaciones ocurridas en ese entonces, se advirtió que hubo 51 personas heridas por perdigones de tipo metal y de goma.
“OACNUDH documentó el uso de armas menos letales en una manera incompatible con los estándares internacionales de derechos humanos, incluyendo alegaciones sobre el disparo de bombas lacrimógenas y perdigones (tanto de goma como metálicos) en horizontal y a corta distancia, causando lesiones graves, incapacitantes y mortales”, se lee en el documento.
Otros casos de daños producidos por este tipo de arma también fueron documentados por la Defensoría del Pueblo en su “Informe especial N° 01 de movilizaciones sociales de noviembre de 2020”. Para ello, se recogió la disposición de la Primera Fiscalía Penal Supraprovincial de Lima, de setiembre de 2021, la cual sostuvo que el uso de armas potencialmente letales como bombas lacrimógenas, perdigones de goma, granadas lacrimógenas de mano, fueron "disparadas directamente al cuerpo de los manifestantes en las partes más sensibles del cuerpo o en zonas de mayor riesgo que originaron lesiones mortales y graves (cabeza, ojos, oídos, etc.)”.
En ese marco, el informe Estándares sobre los derechos involucrados en la protesta social y las obligaciones que deben guiar la respuesta estatal, elaborado por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), sostiene que se tiene registro de afectaciones a la integridad física causadas por el mal uso de este tipo de armamento.
“Este es el caso de munición de goma disparada a corta distancia y a la parte superior del cuerpo [...]. Por lo tanto, se debe tener en cuenta no solo el diseño o las características del arma, sino también otros factores relativos a su uso y control”, sostiene el informe.
De hecho, la propia CIDH ha desaconsejado la utilización de armas de proyectiles de goma por “la imposibilidad de controlar la dirección de su impacto”, según un comunicado de prensa emitido por la propia entidad durante las protestas en Perú de 2020, ocurridas tras la vacancia del expresidente Martín Vizcarra.
Ahora bien, internacionalmente existen diversos estudios y normativas que advierten sobre las consecuencias negativas del uso de postas o perdigones de goma.
El Manual de referencia sobre el uso de la fuerza y las armas de fuego por agentes del orden público, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, precisa que el uso incorrecto de las postas de goma, también denominadas balas de goma, puede causar penetración en la piel.
“Aunque son menos letales que las municiones convencionales, estos proyectiles aún pueden ser mortales y, sin duda, pueden causar graves lesiones y dolor. Independientemente de su uso previsto, a veces penetran en el cuerpo, especialmente a corto alcance (tanto a través de la cavidad ocular, como a través de la piel), y pueden causar fracturas de cráneos o huesos rotos”, se lee en el manual de las Naciones Unidas.
Estas conclusiones coinciden con el estudio Muerte, lesiones y discapacidad por proyectiles de impacto cinético [PIC] en entornos de control de multitudes: una revisión sistemática, publicado en 2017 y disponible en el Centro Nacional de Información Biotecnológica (NCBI) de la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. Los autores revisaron 26 artículos académicos sobre casos de muertes, lesiones y discapacidad permanente en diversos países del mundo entre 1990 y el 2017, causadas, principalmente, por balas de goma. La revisión permitió identificar que, de 1984 personas heridas con este tipo de munición, 53 fallecieron.
“Observamos que estos proyectiles han causado una morbilidad y mortalidad significativas durante los últimos 27 años, principalmente por lesiones penetrantes y traumatismos en la cabeza, el cuello y el torso”, se lee en el estudio.
Finalmente, el estudio concluye que “dada su inherente imprecisión, su potencial de uso indebido y las consecuencias para la salud asociadas, como lesiones graves, discapacidad y muerte, los PIC no parecen ser armas apropiadas para su uso en situaciones de control de multitudes”.
El especialista en análisis criminal y policiamiento Stefano Corzo, aseveró a AmaLlulla que este tipo de armas, consideradas no letales o menos letales, sí pueden ocasionar lesiones graves y que, hasta el 2021, el estudio descrito líneas arriba es “el más importante y grande que se ha hecho al respecto”.
“Efectivamente, los proyectiles de impacto cinético (PIC), como se conoce técnicamente a las balas de goma, como la mayoría de proyectiles, pueden causar ese tipo de laceraciones y heridas, porque este tipo de lesiones no depende necesariamente del material de los proyectiles, sino de cómo son utilizados, el ángulo del disparo, la distancia, qué parte del cuerpo impactan”, indicó Corzo.
Precisiones de la Policía
Con el fin de obtener precisiones, AmaLulla contactó al general Máximo Ramírez, defensor del Policía, a quien le mencionamos los hallazgos de este explicador. En ese sentido, Ramírez ratificó su postura inicial, y dijo lo siguiente: “La policía usa postas de gomas que están autorizadas en estos disturbios. Esas postas de goma no tienen fuerza letal. La fuerza letal es una bala. Decir que una posta de goma te va a matar, [es] totalmente falso”.
Ramírez indicó que se basaba en el Manual de Operaciones Policiales para el Control, Mantenimiento y Restablecimiento del Orden Público, el cual cita como base legal una directiva policial que advierte de los daños de los perdigones de goma a distancias cortas.
“Estas postas de goma son elementos no letales. Eso está en el Manual de Operaciones Policiales. En esa directiva se especifica el uso de las postas de goma, que son menos letales.
Yo no soy especialista en armas, no soy armero, pero que la policía esté utilizando estas postas de goma es porque son elementos menos letales, disuasivos, que, cuando se desborde el control, pueden usarse”, añadió Ramírez.
También contactamos al general Felipe Monroy, jefe de la Región Policial Lima, quien insistió en que las postas de goma no penetran la piel.
“En ningún momento se ha dicho que no es letal, por eso es que las armas son menos letales. El término no letal no existe [...] porque toda arma, de una u otra manera, utilizada bajo lo que usted indica, si es muy cercano o no, podría generarlo. Y yo he indicado que estas postas de goma pueden generar contusiones, laceraciones, más no penetración, porque no son circunferencias duras o metálicas, son postas de goma”.
Sin embargo, como se ha explicado en esta verificación, a través de informes de la misma institución policial, las postas de goma sí pueden penetrar la piel de las personas, cuando son disparadas desde una distancia corta.
Al señalarle estas evidencias, Felipe Monroy indicó lo siguiente: “Yo no quiero precisar nada. Usted me ha hecho referencia a normas y estudios internacionales que usted ha hecho investigación, yo no. Yo le estoy indicando sobre los protocolos míos aquí en el Perú”.
Finalmente, Felipe Monroy agregó: “Si tú te me pones al frente, a medio metro, y yo te disparo cualquier arma, va a tener gradualidad la lesión que pueda causar. Pero, como te digo, el personal policial de control de multitudes, que utiliza, que está acreditado, que está certificado, sabe el uso y la distancia que debe utilizar”.
Esto también se explicó líneas arriba con base en informes nacionales e internacionales.
En conclusión, los cartuchos de proyectiles de armas de goma pueden ocasionar lesiones penetrantes en el cuerpo y, eventualmente, producir la muerte, dependiendo de la distancia del disparo y la potencia del arma, además del impacto en determinada zona corporal.