ESCALA. Alrededor de 13 millones de animales en todo el mundo fueron incautados entre 2015 y 2021, entre ellos jaguares.

Autopistas de depredación: tráfico de fauna silvestre en la Amazonía

Autopistas de depredación: tráfico de fauna silvestre en la Amazonía

ESCALA. Alrededor de 13 millones de animales en todo el mundo fueron incautados entre 2015 y 2021, entre ellos jaguares.

Foto: Policía de Ecuador

16 Noviembre, 2025

Durante cerca de un año, un grupo de periodistas de la Red Transfronteriza de OjoPúblico, Casa Macondo (Colombia), Vistazo (Ecuador), Revista Nomádas (Bolivia) y Amazonia Latitude (Brasil) investigaron el contrabando de animales silvestres en la región. Las pesquisas muestran que millones de loros, peces ornamentales, tortugas y otras decenas de millones de seres vivos se comercializan y transportan ilegalmente con destino a Asia, Estados Unidos y Europa. La serie investigativa revela que entre 2010 y 2025, se incautaron en Colombia, Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú más de 46 millones de animales, casi 3 millones por año en promedio. Esta cifra es más de una y media veces los registros con los que cuenta la ONU.

 

Por: Santiago Wills, Bianca Padró, Gianfranco Huamán, María Belén Arroyo, Arturo Torres, Roberto Navia, Joao Serrao, Nayra Wladimila y Marcos Colón

 

El tráfico de especies silvestres es una de las actividades criminales más opacas del planeta. Como advierte Naciones Unidas en su principal informe sobre el tema, no hay cifras exactas sobre el tamaño real del mercado o sobre la cantidad de animales silvestres extraídos de sus ecosistemas y vendidos al otro lado del mundo como mascotas, objetos de colección, alimentos esotéricos o ingredientes supuestamente medicinales. 

Hay, sin embargo, algunas estimaciones. De acuerdo con varios estudios, cada año, el tráfico de fauna silvestre mueve entre 7 mil y 23 mil millones de dólares. En su límite superior, esto quiere decir que es casi 1.75 veces el tamaño anual del mercado de cocaína en Europa. En su límite inferior —el mejor de los casos—, es casi equivalente al producto interno bruto de un país como Namibia. 

Un análisis a partir de datos de incautaciones enviados a cada país a Naciones Unidas calculó que, entre 2015 y 2021, cerca de 13 millones de animales, aproximadamente 1,84 millones por año, impulsaron este comercio ilegal, el cuarto más grande del mundo, detrás de las drogas, el tráfico de personas y los productos falsificados, según el gobierno estadounidense.

 

De acuerdo con organizaciones como Traffic y Wildlife Conservation Society, una parte significativa de la fauna que compone el mercado ilegal se captura y saca de la Amazonía, la mayor selva tropical del mundo y el hogar de cerca del 10% de todas las especies de seres vivos del planeta. En parte debido a su geografía fragmentada, a la extensión del bioma y a la porosidad de las fronteras de los nueve países donde aún perduran los bosques, no existen estudios ni estimaciones recientes que den cuenta del alcance real del tráfico de especies en la región. Esto ha impedido que la problemática reciba la atención que merece y que las autoridades y Estados le dediquen recursos suficientes para combatirla. 

Ante esta situación, periodistas de CasaMacondo, en Colombia; Revista Vistazo, en Ecuador, OjoPúblico, en Perú, Revista Nómadas, en Bolivia, y Amazônia Latitude, en Brasil, dedicaron cerca de un año a intentar descifrar el comercio ilegal de animales en la región. Para ello, se buscó unificar y analizar los datos existentes sobre incautaciones de fauna en cada país. 

No fue un proceso sencillo. En Colombia, por ejemplo, fue necesario enviar 45 solicitudes de información a diferentes autoridades ambientales y demandar a una docena de ella para que compartieran sus datos. En el caso del Ministerio de Ambiente, un juez se vio obligado a advertir con un posible incidente de desacato a una funcionaria para que la entidad entregara la información, que incluso en ese punto se pasó incompleta. 

 

En Ecuador, las autoridades no tenían a su disposición datos discriminados al nivel de las especies, lo que impidió hacer un análisis detallado de lo que ocurre en ese país. Algo similar sucedió con la información disponible en Bolivia. 

A pesar de todo, los resultados del cruce de datos obtenidos por vías legales y reunidos en el especial Autopistas de depredación, muestran que el tráfico de especies en la Amazonía y el resto del mundo es mucho mayor de lo que insinúan los informes que publicados por oenegés, otros periodistas y organismos multilaterales como Naciones Unidas. 

El análisis de la información consolidada, con sus fallas, omisiones y salvedades, halló que, entre 2010 y 2025, se incautaron o entregaron a las autoridades de Colombia, Brasil, Bolivia, Ecuador y Perú más de 46 millones de animales, en promedio casi 3 millones por año, más de una y media veces los registros con los que cuentan las Naciones Unidas para todo el mundo. (El número podría ser casi el doble, pero durante el estudio se descartaron cifras que a todas luces parecían infladas o el producto de un error).

Los datos incluyen la incautación de decenas de millones de peces ornamentales, la categoría de animales más traficada de la Amazonía, principalmente debido a los volúmenes de captura y facilidad de transporte, como cuenta la historia de Colombia; más de un 1.200.000 aves, incluidos canarios, diferentes especies de loras y guacamayas, como narra el reportaje de Brasil; decenas de miles de tortugas, como hallaron en Bolivia; y cientos de tiburones y mamíferos, como jaguares, ocelotes y lobos de páramo, que hoy sirven de mascotas, emblema y fuente de financiación a los grupos criminales en Ecuador

 

No incluyen, por otro lado, los miles de animales que, por ejemplo, se «lavan» o «blanquean» a través de zoocriaderos o acuarios en países como Perú, el principal exportador de animales silvestres extraídos de su medio a nivel mundial. 

El tráfico de fauna prolifera de la mano de otros crímenes. Como señalan organizaciones no gubernamentales como Earth League International y Traffic, existe una interconexión con otros delitos —narcotráfico, contrabando, tráfico de armas o personas, minería ilegal, lavado de activos y tala ilegal—. 

La investigación encontró que, en varios casos, los grupos criminales venden fauna para financiar sus operaciones o lavar el dinero de otras actividades. En otros, usan las mismas rutas hacia Asia, Estados Unidos y Europa para transportar drogas, armas u otros productos. 

La información obtenida por el grupo de periodistas sugiere la existencia de decenas de millones de historias y vidas truncadas de toda clase de animales. Autopistas de depredación toca solo algunas, pero, como parte del proyecto, nuestra intención es compartir los datos con todas las autoridades, periodistas e investigadores que las deseen, para que así puedan revisarlos, corregirlos, en caso de que sea necesario, trabajar con ellos y —ojalá— profundizar en las historias de más especies e individuos. (Un archivo parcial puede encontrarse y descargarse aquí. Cualquier uso debe incluir el respectivo crédito al proyecto).

En las próximas semanas, todas las crónicas que componen este proyecto estarán disponibles en los medios participantes y en esta página

reportajes

"Autopistas de la depredación" es una serie investigativa desarrollada con el apoyo del Centro Pulitzer

Coordinación general: Santiago Wills

Equipo de investigación en Colombia, Perú, Ecuador, Brasil y Bolivia: Santiago Wills, Bianca Padró, Gianfranco Huamán, María Belén Arroyo, Arturo Torres, Roberto Navia, Marcos Colón, Joao Serrao, Nayra Wladimila. 

Análisis de datos: Gianfranco Huamán

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