UN RÍO EXCEPCIONAL. No solo es único porque sus temperaturas llegan casi al punto de ebullición, sino también porque no se encuentra cerca de un sistema volcánico activo.

El río Hirviente de la Amazonía está en peligro: la deforestación amenaza ecosistema único en el mundo

El río Hirviente de la Amazonía está en peligro: la deforestación amenaza ecosistema único en el mundo

UN RÍO EXCEPCIONAL. No solo es único porque sus temperaturas llegan casi al punto de ebullición, sino también porque no se encuentra cerca de un sistema volcánico activo.

Foto: Katie Hitchcock-Smith

En el distrito de Honoria, en la región Huánuco, existe un río de más de seis kilómetros de largo, cuyas aguas pueden alcanzar hasta 95°C, una temperatura cercana al punto de ebullición. No se trata solo de un destino turístico, sino también de un espacio de estudio del impacto de la crisis climática en la Amazonía. Sin embargo, el río Hirviente está amenazado por la deforestación causada por la tala ilegal, la agricultura, la ganadería y el tráfico de terrenos.

10 Agosto, 2025

Actualización: 10 de agosto de 2025 - 7:09 p.m.

 

En sus tramos más vistosos, parece la escenografía de una película sobre los tesoros de la Amazonía. El vapor asciende desde las aguas hacia una bóveda de árboles coposos y, luego, se pierde en el cielo despejado. En sus tramos más calientes, sin embargo, hay que tener cuidado de no resbalar, y mucho menos de caer: si se echa un huevo crudo a la corriente burbujeante, en menos de 10 minutos estará casi listo para comer. 

Su nombre tradicional es Shanay Timpishka, que significa 'hervido por el calor del sol', pero hoy en día se le conoce como el río Hirviente. 

Ubicado en el distrito de Honoria, en la provincia de Puerto Inca, en la Amazonía de Huánuco, este río de más de seis kilómetros de largo —que en algunas partes alcanza los 30 metros de ancho y 4,5 metros de profundidad— registra temperaturas cercanas al punto de ebullición: hasta 95 °C. 

Según su principal estudioso desde hace más de una década, el geólogo peruano Andrés Ruzo, es el río hirviente más grande del mundo y el único de estas proporciones en la Amazonía.

Pero este lugar excepcional no está a salvo. Actualmente, está amenazado por la deforestación, provocada por la tala ilegal, la ganadería, la agricultura y el tráfico de tierras.

LABORATORIO NATURAL. Según Andrés Ruzo, el río Hirviente, ubicado en Honoria, Huánuco, es el “laboratorio natural más importante de la Amazonía”.  
Foto: Glen Arriaga

 

El avance de la depredación

“La amenaza es la depredación del bosque, mucha gente se ha dedicado a la agricultura; cultivan arroz, que lo destruye todo. No queda un árbol, solo hay un valle todo plano”, dice Ever Impicciatori Mesicomer, de 50 años, residente de la zona y propietario del ecolodge Shanay Timpishka, ubicado a orillas del río Hirviente. 

La magnitud de la devastación puede observarse en las imágenes satelitales de Google Maps, actualizadas al 2025. En ellas se ve, junto a la serpiente azul verdosa que es el río, cómo se extienden grandes áreas de tierra arrasada, sin rastro del bosque original.

“Talan el bosque, árboles de 300 años, 500 años”, dice Impicciatori Mesicomer, quien hace 15 años se mudó a vivir solo a su casa en el río, para proteger las inmediaciones.

La magnitud de la devastación puede observarse en las imágenes satelitales de Google Maps, actualizadas al 2025".

De acuerdo con tomas captadas con drones por el equipo de investigación de Ruzo, en junio pasado, la deforestación se acrecentó significativamente. Otra de las causas que explican este avance es el tráfico de terrenos. 

“Este cerro está lleno de invasores”, dice Ruzo. “Están entrando para talar, para deforestar, para matar animales, para vender [tierras] al precio más barato. Eso es lo que se tiene que parar. Nos urge”, señala.

¿Por qué es necesario mantener a salvo al río Hirviente? Entre otros motivos, Ruzo resalta su importancia para estudiar los impactos de la crisis climática en la Amazonía.

AVANCE. La deforestación se acerca cada vez más al río, visible en la parte superior izquierda de la primera imagen y hacia el extremo derecho de la segunda.
Captura: Google Maps

 

“Hay puntos muy especiales de los que podemos sacar mucha más información que de un sitio normal y corriente”, dice Ruzo. “Este es uno: un ecosistema complejo, interesante, llamativo y, por supuesto, muy lindo”.

Para Ever Impicciatori Mesicomer, quien nació y creció en Honoria, proteger al río también es resguardar la cultura y la memoria. Aún recuerda cuando podía toparse con tapires, majaces y otorongos en su camino. O cuando encontraba cedros, caobas, ishpingos o, inclusive, los imponentes shihuahucos. 

Él no quiere que todo eso se pierda. “Hoy en día, ya no hay esas plantas”, dice, “están en extinción”.

La lucha por dar a conocer su reclamo, reconoce, es cada vez más dura y solitaria. “Aquí nosotros nos sentimos un poco olvidados, no somos escuchados”, dice. Aunque sabe que por sí solo no puede impedir que sigan talando el bosque, por ahora no piensa rendirse.

EBULLICIÓN. En ciertos tramos, este río alcanza casi 100°C. Algunos turistas han sufrido graves quemaduras o, incluso han fallecido, por no tomar las previsiones adecuadas. 
Foto: Katie Hitchcock-Smith

 

Un laboratorio natural en la Amazonía

“El río es así, caliente, por un volcán”, dice Percy, el chofer. El hombre —que conduce por una accidentada trocha hacia Mayantuyacu, la parte más caliente del río— no está del todo equivocado. Muchos sistemas hidrotérmicos —es decir, sistemas naturales de aguas subterráneas de altas temperaturas— están vinculados a un volcán activo.

Pero el río Hirviente es una rareza: el volcán más cercano se encuentra a más de 700 kilómetros de distancia. Según Andrés Ruzo, eso no ocurre con ningún otro río hirviente de estas magnitudes en la Amazonía o en el mundo.

Entonces, la pregunta que Ruzo ha intentado responder durante más de 10 años es ¿por qué las aguas de este río son calientes? La teoría más sólida hasta el momento es que, en esta zona, las aguas geotérmicas del subsuelo afloran hacia el río a través de fallas. Estas fallas, explica Ruzo, funcionan como las “arterias de la Tierra”.

TROCHA. El acceso al lugar no es sencillo: se debe viajar en peque peque, hacer largas caminatas o conducir por trochas accidentadas.
Foto: Andrés Ruzo

 

Albert Waibel, geólogo estadounidense experto en exploración geotérmica, explica que la temperatura del agua aumenta en promedio 25°C por cada kilómetro de profundidad. Por ello, el agua del río Hirviente debe provenir, sostiene, “de algún lugar alrededor de, tal vez, tres o tres kilómetros y medio de profundidad. Podría ser tan profundo como cuatro kilómetros. Ahí es donde su temperatura fue adquirida”.

Para Andrew Quicksall, geólogo y profesor de la Southern Methodist University, en Texas, Estados Unidos, especialista en aprovechamiento de agua potable, todas estas características hacen del río Hirviente un entorno excepcionalmente singular. 

“He estado en otros lugares del mundo donde he visto cosas similares: Yellowstone [en Estados Unidos], Islandia”, dice. “Pero ver esto en la selva, en el Amazonas, ver el gran volumen de agua y el calor que sale en este lugar… es muy impresionante”.

La temperatura del agua aumenta en promedio 25°C por cada kilómetro de profundidad".

En Mayantuyacu, donde las temperaturas del agua del río son tan calientes como peligrosas, la corriente voluminosa y casi hirviente fluye con potencia y rapidez. Si los monos, los roedores o las ranas que andan por las riberas caen, mueren —de hecho se pueden encontrar algunos huesos o cráneos alrededor—. En el río Hirviente, los peces solo viven en las aguas que marcan unos 40 °C de temperatura y son pequeños, más o menos del tamaño de un dedo meñique.   

Otro detalle clave del río Hirviente, señala Quicksall, es que Ruzo y su equipo han recolectado muestras de sus aguas durante más de una década.

“Si vemos cambios en la atmósfera o en el agua del río, podríamos ser capaces de vincularlos a los cambios en las lluvias o en clima", explica el geólogo. “Piensa en los cambios en las precipitaciones debido al cambio climático. Podemos ver esa huella en el río”. 

CRECIMIENTO. En los últimos años, dicen los vecinos más antiguos de Honoria, más personas han llegado a este distrito, lo cual ha ocasionado invasiones de terrenos.
Foto: Andrés Ruzo

 

De hecho, una investigación realizada en la zona del río Hirviente, publicada en octubre de 2024 por la revista científica Global Change Biology, advierte que el aumento de las temperaturas “puede conducir a una disminución de la diversidad vegetal” y al desplazamiento de comunidades vegetales en las tierras bajas de la Amazonía. 

Por otro lado, un estudio publicado en 2023 en la revista New Phytologist, basado en una investigación realizada en el río Hirviente, concluyó que existe “una débil aclimatación de los árboles amazónicos a temperaturas elevadas”. Este hallazgo sugiere que, a medida que las temperaturas del planeta sigan aumentando, muchas especies leñosas tropicales se volverán cada vez más vulnerables.

Andrés Ruzo también ve posibilidades de estudios en el campo de la microbiología. Por ejemplo, comenta que podría replicarse el caso de Yellowstone, el parque nacional estadounidense ubicado sobre un área volcánica. El estudio de una bacteria hallada en sus aguas termales permitió desarrollar la reacción en cadena de la polimerasa, o PCR. 

LEJOS DEL AGUA. Solo algunos peces pequeños viven en las aguas del río que alcanzan alrededor de 40°C. Las otras especies solo llegan hasta las riberas.
Foto: Katie Hitchcock-Smith

 

“El río Hirviente es una zona megabiodiversa, Yellowstone no lo es. ¿Qué enzimas nuevas hay en sus algas? ¿Qué biotecnologías nuevas pueden salvarle la vida a millones de personas?”, señala Ruzo. Cambiar el significado de la vida moderna, dice el especialista, podría comenzar aquí.

En junio pasado, Ruzo encabezó una expedición científica en Honoria, junto a un equipo multidisciplinario de geólogos, biólogos, educadores y demás expertos de Perú, Estados Unidos, Canadá. El objetivo era seguir estudiando este ecosistema único. 

“Necesitamos de estas selvas, necesitamos proteger al río Hirviente como un laboratorio natural”, afirma Ruzo. “No solo por sus rasgos geológicos y por todo lo que nos puede indicar de cómo están funcionando las cosas en el subsuelo, sino también por su lado microbiológico”.

CUIDADO CON CAER. Los animales que por accidente han caído al río Hirviente no sobreviven. 
Foto: Katie Hitchcock-Smith

 

Una rareza desprotegida

Para muchos de los locales, el río Hirviente es una creación divina. Los relatos tradicionales más conocidos cuentan que la yacumama, o 'madre del agua', es un ser poderoso en forma de serpiente que habría “dado a luz” a este lugar.

En Mayantuyacu, cerca de una pequeña cascada conocida como “las tres sirenas”, se encuentra una piedra enorme con la forma de cabeza de serpiente. Los vecinos dicen que es la yacumama que vigila y protege las aguas. 

La popularidad nacional e internacional del río Hirviente es reciente. Hasta antes de que Andrés Ruzo comenzara con sus investigaciones, en 2011, poco se sabía de este lugar fuera de Honoria. Según su libro, El Río Hirviente, uno de los primeros registros se encuentra en un informe de 1933, antes del inicio de la explotación petrolera en la zona. 

TERRITORIO INDÍGENA. Según las investigaciones de Ruzo, el territorio era originalmente de los tikuna, quienes fueron desplazados del lugar.  
Foto: Katie Hitchcock-Smith

 

Hace unos meses, el río Hirviente fue incluido en el inventario de recursos turísticos del Ministerio de Cultura. También se halla en la página turística oficial de la región de Huánuco. Ambas referencias son señales de su valorización como atracción turística a nivel regional. Sin embargo, más allá de estos reconocimientos, Andrés Ruzo refiere que el río Hirviente necesita con urgencia protección legal estatal apropiada para impedir que la deforestación siga avanzando. 

Según Rafael Pino Solano, jefe de la Zona Reservada Sierra del Divisor, del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp), una de las alternativas sería convertir al río Hirviente en una Área de Conservación Regional (ACR).

Se trata de una categoría de área natural protegida de uso directo: en ellas, según indica el Sernanp, está permitido “el aprovechamiento y la extracción de recursos naturales”, siempre que no perjudiquen el lugar.

Hasta antes de que Andrés Ruzo comenzara con sus investigaciones, en 2011, poco se sabía de este lugar". 

Además, señala el funcionario del Sernanp, se debe identificar los derechos otorgados en el área: títulos, posesiones, concesiones, entre otros. “Hay que analizar eso”, dice, “a ver qué tanto hay de espacio geográfico”.

De acuerdo con los registros del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet), en la actualidad no existen concesiones mineras en Honoria. Aunque en el distrito vecino de Tournavista, hay cuatro de ellas: tres tituladas y una en trámite.

Por otro parte, los registros del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (Osinfor) muestran que hay dos concesiones en Honoria con fines de ecoturismo. Una ha sido otorgada a Juan Nimrod Mejía Simbrón y otra al Centro Ecológico Naturista Amazónico Mayantuyacu. 

SAGRADO. Debido a su fama ancestral, los turistas extranjeros llegan hasta el río Hirviente para realizar la ceremonia del ayahuasca. 
 
Foto: Katie Hitchcock-Smith

 

Este último, además de ser la zona que alberga las aguas de mayor temperatura, también es el lugar donde Ruzo llegó por primera vez en 2011, cuando quería comprobar que el río Hirviente era real y no solo una leyenda que su abuelo le contó cuando era niño. 

Existen más concesiones forestales en Honoria de las que aparecen en el mapa en línea de Osinfor. Este medio conversó con al menos otra persona que afirma ser concesionaria de un nuevo espacio con fines de ecoturismo desde fines de 2024. 

Asimismo, OjoPúblico habló con el portavoz de una empresa —que prefiere por ahora mantenerse en el anonimato por seguridad— interesada en concesionar una área considerable de los alrededores del río Hirviente.

DEDICACIÓN. El geólogo peruano Andrés Ruzo estudia al río Hirviente desde 2011, cuando el lugar aún no era conocido en el ámbito nacional. 
Foto: Katie Hitchcock-Smith

 

Este vocero aseguró que el proyecto está destinado a proteger el bosque aledaño y al río mismo, que están siendo depredados. Por ahora, están a la espera de la autorización de las autoridades locales. 

Toda esta información también debe ser recopilada por el Gobierno Regional de Huánuco. Así lo señaló Vilma Vilcas Melchor, gerenta regional de Recursos Naturales y Gestión Ambiental. “Estoy pidiendo toda la información: si está concesionado el subsuelo, la concesión de los bosques”, dijo la funcionaria. “Necesito tener las coordenadas exactas”. 

Hasta ahora, la actual gestión de la región Huánuco no se había involucrado en las coordinaciones para proteger al río. “Es la primera vez que en esta gestión estamos viendo eso”, señaló, “y vamos a tener que proteger nuestra biodiversidad”.

Según registros del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico, en la actualidad no existen concesiones mineras en Honoria.

La funcionaria añadió que el trabajo recién había empezado. Su área espera recibir toda la información sobre la zona del río Hirviente, por parte de Andrés Ruzo, para trazar un plan de protección. Aunque este gobierno regional refiere que tiene su propio equipo de monitoreo ambiental en la zona, Vilcas Melchor explicó que necesitaban la orientación del geólogo para comenzar a actuar. 

Ruzo está entusiasmado. Son muchos años buscando una solución para proteger el río Hirviente y, a pesar de los reveses, confía en que esta vez sí será distinto. Aparte de la reunión con el Gobierno Regional de Huánuco, cuenta que pronto conversará con los funcionarios de Osinfor. Según comenta, le han dicho que “están muy interesados”. “Vamos viento en popa”, dice, como animándose a sí mismo.

PROTECCIÓN. Una de las formas en las que este río podría obtener protección legal es convirtiéndolo en un área protegida regional, que estaría a cargo del Gore de Huánuco. 
Foto: Katie Hitchcock-Smith

 

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