Las personas más ricas del planeta impulsan la crisis climática a través de su acumulación de capital y sus inversiones en industrias altamente contaminantes, según el nuevo Informe sobre la Desigualdad Climática 2025, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la universidad francesa Science Po y la Paris School of Economics.
En 2024, la crisis climática marcó un punto de quiebre: la Organización Meteorológica Mundial confirmó que fue el año más cálido jamás registrado, con una temperatura media global 1,55°C por encima de los niveles preindustriales.
En paralelo, la riqueza global aumentó un 4,6% en 2024, de acuerdo con el Informe Global de la Riqueza 2025 —elaborado por el banco suizo UBS, que cada año analiza la evolución y distribución del patrimonio de los hogares a nivel mundial—.
El informe indica que el número de millonarios creció en más de 680.000 personas durante 2024, un reflejo de la creciente concentración de riqueza en los estratos más altos.
El análisis de otras investigaciones, realizadas por OjoPúblico, sobre la relación entre la distribución global de la riqueza y los efectos de la crisis climática muestra que los países y regiones más pobres —como América Latina— soportan con mayor intensidad las pérdidas económicas y humanas causadas por el calentamiento global, mientras que las naciones con más millonarios enfrentan de manera mucho menos directa sus impactos.

SEQUÍA. Los ríos del territorio amazónico han sufrido descensos de sus caudales, como se observa en la región peruana de Madre de Dios.
Foto: Ojo Público / Aldair Mejía
Menor patrimonio en Latinoamérica
Los datos del banco UBS evidencian una fuerte concentración de la riqueza global: casi la mitad (48,1%) del patrimonio personal identificado pertenece a personas con más de USD 1 millón. La mayoría de ellos se encuentra en Norteamérica, donde reside cuatro de cada 10 millonarios, seguida por Europa Occidental, que concentra algo más de una cuarta parte (26,2%).
América Latina representa 1,6% de los millonarios a nivel mundial. En la región, Brasil tiene el mayor número de millonarios (en USD), con unos 433.000, seguido de México con 399.000 millonarios.
En 2024, la región registró una caída de la riqueza —medida en USD y ajustada por población— en comparación con 2023. El patrimonio promedio por adulto asciende a USD 34.694. Se trata del valor más bajo entre las regiones analizadas en el informe, por detrás incluso del Sudeste Asiático, el Medio Oriente y África.
Carlos De los Ríos, economista principal del PNUD, explicó a OjoPúblico que la capacidad de los peruanos y latinoamericanos para enfrentar los choques climáticos “está estrechamente ligada a sus condiciones socioeconómicas”. En la práctica, dijo, son las poblaciones más desfavorecidas las que tienen menos herramientas de adaptación.
Señaló que esto se evidencia, por ejemplo, en deslizamientos de tierra o inundaciones, donde la ausencia de obras de protección revela carencias de infraestructura pública y privada. La falta de ahorros y un sistema de financiamiento aún muy limitado dificultan una recuperación rápida tras estos eventos, sostuvo .
El nuevo Índice de Riesgo Climático (CRI, por sus siglas en inglés), publicado en noviembre por la ONG alemana Germanwatch, confirma que los países pobres son los más golpeados por la crisis climática.
Este índice —elaborado a partir de datos del Centro de Investigación sobre la Epidemiología de los Desastres de la Universidad de Lovaina (Bélgica), del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional— evalúa la exposición frente a fenómenos meteorológicos extremos, considerando indicadores clave como las pérdidas económicas, el número de muertes y la población afectada.
El Perú es el más afectado en Sudamérica
Entre 1995 y 2024, seis de los 10 países más afectados en el mundo fueron naciones de ingresos medios bajos. Ninguno de los 10 países más impactados pertenece al grupo de ingresos altos.
El índice señala que 10 países de América Latina y del Caribe (Bahamas, Dominica, El Salvador, Granada, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Puerto Rico y República Dominicana) están entre los 25 más vulnerables a los riesgos climáticos.

Captura: Germanwatch
Entre los países de Sudamérica, el Perú es —según los cálculos de Germanwatch— el más afectado en los últimos 30 años por las consecuencias de la crisis climática. A nivel mundial ocupa el puesto 31. Le siguen Brasil (40), Bolivia (43) y Colombia (54).
“La crisis climática en América Latina y el Caribe es también una crisis de desigualdad. Mientras las comunidades más vulnerables enfrentan los impactos más devastadores del cambio climático, los sectores más ricos continúan financiando y beneficiándose de la destrucción ambiental”, señaló Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam, organización que en octubre publicó el informe El saqueo climático: cómo una poderosa minoría está llevando el mundo al desastre.
El aumento en los precios de la canasta básica y la afectación de la producción campesina en América Latina muestran cómo la crisis climática ya golpea la vida diaria, afirmó García-Parra a este medio. “Y cuando se suman los problemas de salud exacerbados por el clima —dengue, chikungunya, zika—, quienes viven en mayor vulnerabilidad y sin cobertura médica son los más afectados”, señaló.
VULNERABLE. Las personas que dependen de ingresos procedentes de actividades agrícolas son las primeras en sufrir los impactos de la crisis climática.
Foto: Ojo Público / Musuk Nolte
Aunque América Latina y el Caribe aportan apenas el 7% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, la región está entre las más afectadas por fenómenos meteorológicos extremos, según un estudio publicado en noviembre por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el PNUD.
En Perú, el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi) informó que el 2024 fue el año más cálido en seis décadas. Se registraron picos de temperatura cercanos a los 42°C en la selva, noches sin descenso térmico en Áncash y varios récords consecutivos en Cajamarca.
Las lluvias intensas generaron inundaciones y cierres de vías en regiones del sur y oriente, mientras que en la Amazonía, por el contrario, los niveles fueron tan bajos que dejaron zonas de tránsito fluvial expuestas y el lago Titicaca mostró una disminución significativa frente a su promedio. Según el Senamhi, la sequía redujo la capacidad de los principales reservorios del norte y afectó la disponibilidad de agua para uso agrícola y urbano.
De acuerdo al estudio de la OIT y el PNUD, los países latinoamericanos pierden en promedio un 1,7% de su producto interno bruto anual (PIB) por desastres vinculados al clima.
Entre 1998 y 2017, más de la mitad de las pérdidas económicas mundiales ocasionadas por eventos climáticos extremos se concentraron en América Latina y el Caribe. Los analistas estiman que entre 68 y 135 millones de personas en esta región podrían caer en la pobreza de 2025 a 2030 debido a la crisis climática.
Los ultrarricos amenazan la Amazonía
En mayo de este año, un estudio publicado en la revista Nature confirmó el aumento de eventos climáticos extremos y mostró que sus efectos son visibles en la Amazonía. Según la investigación, la probabilidad de sufrir episodios de calor extremo —que antes ocurrían solo una vez cada 100 años— puede ser hoy hasta 30 veces mayor.
Para la Amazonía, esto implica que sucesos antes excepcionales están camino de convertirse en la nueva normalidad, con profundas consecuencias para la biodiversidad, los sistemas hídricos y la función de la región como sumidero global de carbono, subraya el estudio.
De acuerdo con la investigación, el 10% más rico de la población mundial es responsable de un aumento de fenómenos extremos seis veces mayor que el promedio global, mientras que el 1% más rico aporta casi 17 veces más.
El Informe sobre la Desigualdad Climática 2025, publicado en octubre, concluye que los efectos de la crisis climática impactan de manera desigual a países y grupos de población.
Según este informe, la mitad más pobre de la población mundial asume el 74% de las pérdidas relativas de ingresos provocadas por eventos climáticos extremos hasta 2050. En cambio, el 10% más rico se ve afectado solo en un 3%.
La influencia de la crisis climática y de las políticas para afrontarla en la desigualdad patrimonial ha sido poca estudiada. El debate suele centrarse en los ingresos. “Sin embargo, sabemos que la riqueza es un indicador mucho más preciso del bienestar, del poder y de la influencia política”, dijo a OjoPúblico Cornelia Mohren, economista y coautora del informe.
“Las personas con mayores recursos son mucho más responsables de la crisis climática. Basta observar sus patrones de consumo, pero sobre todo las empresas que poseen y los proyectos en los que invierten. Cuando vemos cómo los proyectos de combustibles fósiles —muchos de ellos ubicados en el sur global y también en América Latina— siguen expandiéndose, la magnitud de esa responsabilidad se vuelve evidente”, añadió la investigadora.

EFECTO. La crisis climática representa una amenaza severa para la Amazonía y sus habitantes debido al aumento de eventos climáticos extremos.
Foto: Ojo Público / Fidel Carrillo
Emisiones impulsadas por inversiones
El informe de Mohren muestra que las personas más ricas impulsan la crisis climática a través de su riqueza y sus inversiones en industrias contaminantes, más que por su consumo personal. Mientras que el 1% más rico del mundo es responsable del 15% de las emisiones vinculadas al consumo, su participación en el capital privado representa el 41% de las emisiones.
Por persona, esto significa que un miembro del 1% superior emite 75 veces más que alguien de la mitad más pobre si se considera solo el consumo, y 680 veces más si se incluyen sus inversiones y propiedades.
Franco Villagarcia, oficial de prosperidad y reducción de pobreza del PNUD en Perú, indicó a OjoPúblico que los tomadores de decisiones y quienes cuentan con mayores recursos —en especial empresas e inversionistas— pueden desempeñar un papel clave mediante “inversiones sostenibles o de impacto”, que generan no solo rentabilidad financiera, sino también beneficios ambientales y sociales.
Afirmó que en Perú se observa un interés creciente por este tipo de iniciativas y que existe una conciencia sobre su vínculo con la crisis climática, aunque “desde un enfoque propositivo”.
El 13 de noviembre, más de 600 especialistas de 70 países pidieron, en una carta abierta dirigida a líderes mundiales, la creación de un panel internacional sobre desigualdad, inspirado en el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).
El documento, apoyado por el comité del G20 liderado por Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, advierte que la concentración extrema de riqueza es “un motor que impulsa el cambio climático acelerado” y afecta sobre todo a “las personas más pobres y vulnerables”.
Los firmantes subrayan que “la desigualdad no es inevitable; es una elección política” y que su reducción es clave para enfrentar la crisis climática.